ABOGADOS DEL DIABLO QUE HAN PASADO POR AQUÍ

lunes, 8 de septiembre de 2008

Diamantes bajo el hielo

En 1991 se descubrieron en la región del Lac du Gras, en los Territorios del Noroeste (cerca de Yellowknife, capital de los territorios del noroeste de Canadá) kimberlitas con contenido de Diamantes, abriendo el camino de una serie de exploraciones de enorme magnitud. Situadas a solo 200 km. del Círculo Ártico, Canadá posee en la actualidad dos de las minas de diamantes más grandes del mundo: Diavik y Ekati.

La mina de Diavik se encuentra situada en una isla de 20 Km2 llamada East Island, (como ya hemos dicho antes) en el lago Gras. Su construcción comenzó en el año 2001 y se comenzó a explotar a cielo abierto hace cinco años (en el año 2003), esta mina es una de las más prometedoras (le quedan poco más de 10 años de producción), ya que se prevé que en 18 años produzca 170 millones de quilates de diamantes.

Pero, ¿qué es lo que hace de esta mina una mina especial?

  • La mina Diavik está considerada uno de los “agujeros” más impresionantes de la Tierra tanto por sus dimensiones como por su localización geográfica

  • Esta localización geográfica hace que el acceder a la mina sea todo un reto (la mina de Diavik queda conectada por hielo en invierno y devuelta a su condición de isla en verano). Llegar hasta ella es sin duda una ruta muy peligrosa como veremos a continuación.

La autopista del Ártico

Situada en los remotos Territorios del Noroeste, la carretera entre Tibbitt y Contwoyto, en Canadá, está considerada como la ruta más peligrosa del mundo. Esta carretera, conocida como Denison's road, se adentra en las regiones árticas y recorre más de 500 kilómetros hasta alcanzar las gigantescas minas de diamantes. Su peligrosidad radica en el hecho de que el 85% de su recorrido transcurre sobre lagos helados, de modo que la capa de hielo puede romperse en cualquier momento y tragarse a los camiones que circulan por ella.

La ruta solo es transitable en los meses más duros del invierno, cuando las islas que albergan las minas quedan temporalmente conectadas con tierra. Cada año, los equipos de la compañía Nuna Logistics, reconstruyen cuidadosamente la carretera.

Cuando el hielo adquiere el espesor suficiente, las gigantescas máquinas quitanieves abren una ruta de decenas de metros de anchura, equivalente a una autopista de ocho carriles, que permite el transporte de camiones de hasta 70 toneladas hasta las minas. Para su normal funcionamiento, las minas de diamantes necesitan anualmente 300.000 toneladas de combustible, explosivos, acero y hormigón.

La carretera de hielo supone un auténtico desafío desde el punto de vista de la ingeniería y la conducción. Los camioneros que circulan por ella son consagrados profesionales que se juegan la vida en cada viaje. Durante los últimos años, varios camiones se han hundido súbitamente bajo el hielo acabando con la vida de sus conductores. En caso de toparse con una grieta, los camioneros saben que disponen de escasos segundos para salir del vehículo antes de ser engullidos por las aguas heladas.

Grietas mortales

Cada año, los camiones realizan una media de 5.000 viajes de ida y vuelta entre la ciudad de Yellowknife y las minas. Cada uno de ellos puede ser el último para los camioneros. En el año 2000 un trabajador de Nuna se hundió en una de las grietas de la carretera y aunque sus compañeros pudieron sacarle, falleció minutos después de un ataque al corazón.

La aventura del viaje hacia el norte supone más de quince horas de conducción sin ninguna posibilidad de pisar el freno. Algunos de los lagos de hielo tienen varios centenares de kilómetros, que se deben atravesar a una velocidad no superior a los 50 km/h.

El camión provoca una ola a medida que avanza sobre la carretera, de modo que una velocidad mayor podría hacer que la ola alcanzara una fuerza descomunal y provocar que la superficie se partiera en dos, por eso es tan sumamente importante mantener la velocidad constante.

Desafío técnico

Debido a los peligros y a las vidas en juego, aquí no se deja ningún detalle para la improvisación. Cada tramo de carretera es meticulosamente vigilado y comprobado por los ingenieros. Varios helicópteros provistos de GPR (Radares de penetración del suelo) recorren la zona para determinar el espesor del hielo. Cuando es seguro pasar, entran en acción las grandes quitanieves que despejan el camino.

En ocasiones, a medida que avanzan los camiones se comprueba la existencia de una grieta y los ingenieros deben idear sobre la marcha una manera de sortearla. Si la grieta es demasiado peligrosa, se opta por desviar la carretera por un nuevo trazado. Si la grieta no es demasiado ancha, se utilizan grandes palés que hacen las veces de improvisado puente para los gigantescos tráilers.

En los últimos años los encargados de habilitar la carretera se encuentran con una dificultad añadida: el aumento de las temperaturas a nivel global se ha dejado notar en esta parte del planeta y el grosor de la capa de hielo ha disminuido de forma preocupante.

El invierno de 2005-06 fue el más caluroso en la zona desde 1850. El hielo no adquirió la consistencia adecuada para el transporte pesado hasta bien entrado el mes de marzo. Decenas de camiones y conductores quedaron estancados en Yellownife esperando la llegada del frío y el momento de jugarse la vida de nuevo.


2 comentarios:

Baraka dijo...

Impresionantes vistas, casi tan maravillosas como las de la ventana de mi despacho, jejeje. Lo cierto es que la nieve da un color, una belleza, dificil de igualar.

Vampirella dijo...

Por cierto, como dato curioso, la mina Diavik pertenece a: RIO TINTO GROUP, el mismo grupo que explotó las minas Riotinto en Huelva