ABOGADOS DEL DIABLO QUE HAN PASADO POR AQUÍ

martes, 30 de abril de 2013

Poema indigno

El cielo estaba azul.
De nueve nubes.
A la izquierda se veía
el edificio del hospital.
a la derecha apenas unos pájaros bailando el círculo
esa era mi vida.

sábado, 20 de abril de 2013

Made Of Stone - Evanescence (español)

Ayer terminé de ver la última película de Underworld (a la tercera fue la vencida). Ese final abierto a una siguiente parte me hizo reflexionar que Kate Beckinsale sale ya muy mayor y el maquillaje de vampiresa no le favorece como antes, a pesar de tener los ojos azul brillante. Otra vampiresa de ojos azules que me encanta es Amy Lee, que pone la BSO de los créditos de cierre a la película. Cuando reconocí su voz me tragué los cuatro minutos de letritas para ver si era ella sola o con alguien más y me sorprendió que firmaba el grupo Evanescence, que yo pensaba que había pasado a mejor gloria. La canción se llama "Made of Stone" y es bastante chula. Ahí la dejo para que la disfrutéis.

MADE OF STONE - EVANESCENCE

jueves, 18 de abril de 2013

MEJILLONES EN ESCRACHE (LA VOZ DE CÁDIZ - 17-04-13)


En ocasiones, hago encuestas (dicho con voz del niño de ‘El Sexto Sentido’). Es un hobby, requiero a la gente que tengo cerca –también a mis enemigos–y les interrogo sobre una cuestión aleatoria para, después, balancearme en sus respuestas y parir un texto. Esta semana la inspiración me la dio un corredor de fondo que no fue a Boston y que entre carrera y fracaso, escribe. Ya he hablado antes de AGL, les invito a que intenten localizarlo en estas páginas. El título, ocurrente o no, es suyo. Remití una sarta de dardos a los varios lugares de la conciencia colectiva de la sociedad. Algunos dardos vinieron devueltos. No les voy a revelar las identidades de los saeteros porque infringiría la Ley de Protección de Datos y por ahí sí que no paso (sí que no, interesante construcción).
No les he dicho la pregunta, disculpen. Decía: ¿A quién harías un escrache? (Sé que, inmediatamente, un rostro ha iluminado su mente, amigo lector, pero espere, que aún no es su momento). Rápidamente llegaron las primeras respuestas de las personas que viven colgados de sus smartphones: Una rubia canalla confesó que se moría porque la escrachearan en condiciones, de auténtica casapuerta, con sus humedades. Añadía: el mercado del escrache –que lo inventó la tuna– está fatal. La poeta y el chiclanero me elegían a mí: escracheándome la cara, en el descuento, como fin de fiesta. Un cadista esguinceado pedía escrachear a Gaucci, Manzano y los jugadores. Otro me manifestó que (versión oficial) repudia los escraches porque son una forma de acoso deleznable propio del nazismo y que, en todo caso, (versión real), escrachearía a Scarlett Johansson, que parece buena gente. Las erre que erre coinciden en que se debería escrachear a Zapatero, por no rechazar su sueldo vitalicio. La presidenta con gafas acosaría a los empresarios que incumplen promesas. La recién parida va de Christian Grey a José Loaiza, sorprendiéndome la asociación de sus ideas. El rapero que antes era heavy, va de ingenioso y dice que escrachearía a Dios, sin darse cuenta que todos lo hacemos a diario. El dúo cebolleta se decanta por Ariadna Gil y otros piensan que la víctima ideal sería Rajoy.
El experto en interrogatorios hace una lista que comienza por el árbitro que expulsó al Málaga de la Champions y acaba por los que se metieron con las hijas de Zapatero, pero les dan pena los de González Pons. El Martillo Pilón le responde que lo haría a los que lo incitan. La escritora talentosa confiesa que le gustan los escraches a la Pantoja. Y el pollo a la Pantoja, también. El comunista afiliado al PSOE dice que a la Cospe, que en verdad le pone. La chiquitita escrachearía a UPyD porque tienen una «falsa moral muy chunga» y al independiente le encantaría hacérselo a Artur Mas: un montón de gente normal con banderas patrias y pancartas en español, cantándole ‘Asturias patria querida’ en la casapuerta de quien quiere exilarlos de su propio hogar.
¿Y usted, amigo lector? ¿A quién escrachearía? Ponga un nombre en el espacio en blanco ( ...), recorte por la línea punteada y envíelo certificado, directamente a la oficina postal del bidón de basura de su calle. Le avisaremos si sale premiado su boleto. Otra vez.

SEXO, PARKINSON Y ROCK & ROLL

El 2 de febrero de 2011 fue un día especial. No recuerdo que lloviera ni hiciera sol, pero sí a mi vecina María, doblada en su silla de ruedas. Entré por la puerta del Centro San Fernando Plaza y sentí una sensación extraña: noté ilusión. Se respiraba en el ambiente. Subí por la escalera mecánica de Thyssenkrupp y observé un ameno bullicio en la primera planta del Centro Comercial. Había cuarenta y cuatro personas -lo sé porque las he contado en la fotografía que guardo del evento- agrupadas en el centro del espaciado hall que daba paso a las taquillas y la entrada del Cine, entonces Ábaco. El grupo estaba formado en círculo, compacto. Los abuelos iban en silla de ruedas, ansiosos por entrar a una sala cinematográfica que no pisaban -ni ésa ni otra- desde hacía cuarenta años; los más jóvenes se mantenían en pie, cansados; otros muchos permanecían sentados en las sillas de la cafetería cercana, desperdigadas. Procedían de Cádiz, Chiclana, Jerez, San Fernando: de toda la provincia. A su alrededor recuerdo a Yasmina, Pedro, María, Ana Isabel, Cristina, Antonia y Estefanía. Quizá estuvieran también Rosa y otras compañeras, que entonces no conocía tanto. Deambulaban inquietas, cuidando de que a las personas que integraban el círculo de sillas no les faltara un vasito de agua, una servilleta con la que limpiarse la comisura de los labios, un poco de aliento. Quizá una mujer con el cabello cano cantara una copla, quizá un caballero hiciera reír a sus compañeros con chistes gruesos. Quizá alguien que los viera, una persona perspicaz, hubiera podido saber qué tenía todo ese feliz grupo en común. 

Cuando Juan Carmona, el gerente del cine, les hizo una señal, las auxiliares empezaron a levantar a los abuelos y mover las sillas de ruedas, en una delicada procesión de ilusión. Las cuarenta y cuatro personas se ubicaron en las filas de asientos azules, ocupando, apenas, una quinta parte del aforo. Pasando de fila en fila, organizando a la gente y preguntando cómo se encontraban todos, estaba Lola Garzón, la directora de la Asociación de Familiares y Enfermos de Parkinson Bahía de Cádiz. Yo le había recomendado otra película, le dije: Lola, llévalos a ver Río, son dibujos animados pero es muy bonita, tiene colorido, les gustará. Sin embargo, eligió otro filme llamado Del amor y otras drogas. La proyección contaba la vida de Jamie Reidy, un atractivo y encantador vendedor de la empresa de productos farmacéuticos Pfizer (que puso a la venta la Viagra), que se enamora de una joven, enferma de Parkinson. La intención de la directora de la asociación fue la mejor, pero no tuvo la precaución de ver la sinopsis de la película, desbordante de sexo, parkinson y rock & roll, lo que, por cierto, provocó un fuerte alborozo en el patio de butacas. Lola no podía haberlo adivinado, claro está, y los espectadores disfrutaron como nunca. Pese a la película, que por cierto era del montón, la experiencia fue maravillosa para las cuarenta y cuatro personas relacionadas con la enfermedad de Parkinson que allí se encontraban. 

Esa alegría de señora trinando coplas y caballero mascando chistes, ese alborozo en el cine, esa excursión inolvidable, esas ganas de vivir y triunfar sobre una dura enfermedad, son las que han venido a mi mente asociando ideas cuando Baldomero Guerrero, el presidente de la asociación, y Lola, su directora, me pidieron que escribiera este texto que había de publicarse hoy, 11 de abril, designado desde 1997 por la OMS como el Día Mundial de la Enfermedad de Parkinson al ser la fecha del nacimiento de su descubridor, el doctor James Parkinson, en 1817. Todos los que tenemos en común el Parkinson esperamos con la misma ilusión y alegría que esos pacientes cinéfilos derrochaban -y entre los que lamentablemente no estaba ya mi queridísimo Miguel Vélez- los grandes avances que la medicina convencional va, poco a poco, alcanzando para conseguir, algún día, curar la "parálisis agitante", como la llamó su descubridor. Es hoy, por tanto, 11 de abril, un día para estar unidos y esperanzados, para tomar conciencia de una enfermedad afilada que ataca en lo físico -con sus temblores- y en lo psíquico -con sus depresiones-. Unidos todos, en el día del Parkinson, es como conseguiremos que cada vez se puedan detectar antes las pistas que desvelan la enfermedad, a la que ha de darse conocimiento y notoriedad. También hoy debemos dar las gracias a esta asociación sin ánimo de lucro, llamada Bahía de Cádiz, abandonada ahora, en plena crisis económica, por las Administraciones públicas. No hace tanto, los representantes de esas Administraciones se hacían fotografías rodeados de pacientes que, felices, cantaban coplas y contaban chistes verdes aquel día en el cine, y por ello no deben olvidar sus promesas dadas del pasado, porque el cumplimiento de esas promesas no debe depender de circunstancias sobrevenidas, sino de necesidades humanas. Y María, mi vecina postrada, y todo el grupo de familiares y enfermos de Parkinson necesita, necesita mucho, y por ello nuestros representantes políticos no deben volver el rostro a esta dolencia sin prestar atención a la valentía y candor que vemos en las sonrisas de los que la sufren.

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1499725/sexo/parkinson/y/rock/amp/roll.html

DÍAS COMO ÉSTOS

A veces uno desea volar, ser libre, extender las alas como la canción de Queen y volar lejos, muy lejos. Ver, desde la distancia, el orbe terráqueo y a sus pequeñas hormigas hormiguetear a su alrededor, andando, en coche, a caballo, como si fuera uno un google earth humano. No se trata de evadirse ni huir, quizá sí un poco de adquirir perspectiva, mirar a lo lejos y ver cosas desde la óptica de la distancia bien graduada. Hemos de ver nuestras prioridades que deben ser la familia, la salud, nuestra seguridad económica (no hacernos rico, sino no ser pobres). 

A veces uno desea volar, ser libre, pero una mesa plena de expedientes y un teléfono sin batería te dicen que es imposible evadirse de tu lugar en el mundo. Es complicado no, imposible. Pero hay que intentarlo, paso a paso, hasta la derrota final.

martes, 9 de abril de 2013

7 NATION TEEN SPIRIT

Esto es lo que escucho ahora, intentando que me llegue la inspiración, que los problemas me rehuyan, que pase el tiempo lentamente (o rápidamente) y que pueda volver pronto al hogar, a ubicarme junto a la lumbre...

http://www.youtube.com/watch?v=SfqfRIo1BGw

http://youtu.be/SfqfRIo1BGw

viernes, 5 de abril de 2013

A UN DRAGO SECO (LA VOZ DE CÁDIZ)

El artículo de esta semana trata de hacer un doble homenaje. En primer lugar al poeta Machado y su célebre "A un olmo seco" y en segundo, al árbol que cumplió doscientos cincuenta años y que por la desidia de la/s administracion/es pública/s fue derribado por una lengua de viento en el patio donde anidan los artistas del callejón del Tinte, en Cádiz. Una pena.

A UN DRAGO SECO


Al drago viejo, hendido por el rayo
 y en su mitad podrido, 
con el sol de abril y las lluvias de marzo
algunas hojas verdes le han salido.
Árbol duro que todos contemplamos,
rodeado de artistas, bellos, alejados,
parte enhiesta de un grato pasado,
de una tacita que todos amamos.
El abuelo enramado fue testigo,
que tras altas torres construidas,
y esbeltos barcos amarrados,
pasó Cádiz de rico a mendigo.
Murieron al poco los astilleros,
cerraron en un día los oficios,
su sombra de drago amparaba al hijo,
mientras se buscaba lugar a los obreros.
Murió el Bicentenario y se fue el drago,
por la Junta de Andalucía abandonado,
al no conseguirse ningún pago,
que a otra tierra lo llevara trasplantado.
Un mes hacía que advirtieron su dolor,
el ángulo de luz, cada vez más inclinado,
indicando el camino abrasador,
que llevaba a su sepulcro blanqueado.
Por los técnicos encargados, estudiado,
olvidado por ineptitud o burocracia,
los vientos elíseos lo han derribado,
perdiendo al yacer toda su gracia.
Nos queda yermo, el drago, asesinado,
astillado y triste, hecho leña,
esperando le otorguen mas legado,
que enterrarlo en la tierra tinerfeña.
¡El drago bicentenario en la esquina
que lame el tinte! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de rojos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas azules las arañas.
Antes que cayeras, drago mío,
alzarme en tu copa habría querido,
y divisar desde tí nuestra Caleta,
la invasión de carabela portuguesa,
pirata de antaño, regurjido.
Quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera verte de nuevo,
que surjan verdes ramas de tus sienes
que produzca tu mirada hacia los cielos
y se conduzca también,
hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera,
como sea el ver a
toda administración,
trabajando unida.

Enrique Montiel de Arnáiz

CASA PIZARRO (LA VOZ DE CÁDIZ)

Ha sido hasta ahora el artículo con más éxito y seguimiento en facebook de los que he hecho en estos casi cuatro años (o tres y medio). Os lo cuelgo aquí y os recomiendo que vayáis a ese pueblo maravilloso que es Alcalá de los Gazules y, concretamente, a Casa Pizarro. De hecho, en breve se pone el sitio de fiestas locales, así que razón de más. Que lo disfrutéis!


CASA PIZARRO
Existe en Cádiz na lugar hermanado con Sicilia, con un pueblo llamado Bisacquimo, donde la belleza agreste y la agresividad natural de la roca contrasta con las fachadas encaladas y las empinadas subidas que otrora se hacían a borricate. Ese pueblo blanco que no llega a los 6.000 habitantes se llama Alcalá de los Gazules y es bellísimo. Dicen allí que hace 25 años que no bajan las procesiones de la parte alta del pueblo. Al parecer, cuando el Cristo pasaba por las cercanías de la calle Alfonso el Onceno muchos de los escoltas que perseguían la imagen hasta su casa, hacían alto en el camino –y no volvían a su penitencia– en una discoteca donde la música sonaba al paso del Señor. El páter había pedido a su dueño, un alcalaíno, que disminuyera el volumen de las canciones de Bob Marley, a lo que aquél accedió, pero la sangría de procesionantes no paraba y el párroco optó, finalmente, porque el paso no bajara al pueblo. Hace 25 años que el Cristo no pasa por delante del Restaurante Casa Pizarro, donde aún puede encontrarse a ese alcalaíno, el tito Paco.
Paco Pizarro es algo así como una figura mítica: el Rolling Stone de los Gazules. Tiene arte y simpatía para empachar aún acabando de remontar una enfermedad que lo ha tenido algo pachucho. El tito Paco debe ser el único habitante del pueblo que tiene club de fans en Facebook y Twitter, ahora que acaba de cumplir los 77 (Me mira y dice, «soy de 1936, como el Papa Francisco»). Hace unos años recibió una llamada de su sobrino Alejandro, que lo quiere como un padre, y el empresario, adivinando la tristeza de aquél, hizo el petate y cogió un avión con dirección a Miami, Florida, EE UU, dejando en tierra a su esposa, sus hijos y el Restaurante que regentaba. Iba para diez días y tardó cuatro años en regresar, coincidiendo casi con la boda de su sobrino, disfrazada del bautizo de su hijo Dylan, en Jaramilla de la Vera (Extremadura). He olvidado decir que ese sobrino del tito Paco era Alejandro Sanz.
Casa Pizarro ofrece tanto como su dueño, lo mejor de los Gazules. Los chicharrones son dados, la berza es de abuela y el corzo está recién cazado. Sus croquetas saben a canela. Y a canela sabrá también el anecdotario que está preparando tito Paco y que, Dios mediante, se presentará en Madrid en mayo (con catering de su amigo el Chef del Mar, Ángel León). Miedo me da lo que este hombre singular que conquistó Miami con su bonhomía puede llegar a contar si le dejan porque tan sólo narrando una décima parte de las historias que le he oído pondrá en jaque a más de una celebridad. Paco Pizarro, el cocinero burlón que conquistó a Paulina Rubio con sus lentejas, que observó el interior del frigorífico del Shakira, que hizo amistad con la madre de su ídolo Bob Marley o que compartió mesa y mantel con David y Victoria Beckham, merece hoy, Miércoles Santo, este cariñoso recuerdo. Nunca antes un hombre oliendo a canela había desviado el paso de un Cristo por entre las calles de su pueblo, tan blanco.