ABOGADOS DEL DIABLO QUE HAN PASADO POR AQUÍ

lunes, 13 de febrero de 2012

GARZÓN: COMUNICADO CONSEJO GENERAL DE LA ABOGACÍA

El Consejo General de la Abogacía llama a la responsabilidad colectiva para que la Justicia pueda actuar con serenidad

Viernes, 20 de Enero de 2012 00:00

El Consejo General de la Abogacía llama a la responsabilidad colectiva para que la Justicia pueda actuar con serenidad

Rechaza la intervención de las comunicaciones de un ciudadano con su letrado y las imputaciones indiscriminadas a abogados del delito de blanqueo de capitales realizadas sin razón ni prueba alguna que producen un injusto descrédito para toda la profesión.

19/01/2012.- La posibilidad de que las comunicaciones de un ciudadano con su abogado puedan ser intervenidas no sólo es inconstitucional, como han señalado el Tribunal Superior de Justicia de Madrid y el Tribunal Supremo, sino que, en opinión del Consejo General de la Abogacía Española, convierte esas actuaciones en un instrumento ilegal de control de los poderes públicos frente a una de las más singulares manifestaciones de privacidad y derechos civiles. Además, son prácticas que repugnan al sentido común y hacen que los ciudadanos pierdan la confianza en el Estado de Derecho.

En relación al juicio que se viene celebrando estos días contra el señor Garzón, el Consejo General de la Abogacía Española y ante algunas declaraciones del acusado y determinadas descalificaciones en los medios de comunicación con gravísimas e indiscriminadas acusaciones a los abogados, quiere señalar:

1.- El Consejo General de la Abogacía Española manifestó en octubre de 2009, nada más conocer los hechos que ahora son enjuiciados, que “la violación del derecho de defensa y del secreto profesional es un gravísimo atentado contra el Estado de Derecho” y que estas medidas “que la ley reserva de forma claramente restrictiva y exclusivamente para casos de terrorismo o en supuestos en los que el abogado pueda estar delinquiendo, no pueden ser aplicadas en cualquier circunstancia”, ya que no solo ponen en peligro el derecho universal de Defensa, sino además los también fundamentales derechos a no autoinculparse, a no confesarse culpable, a la presunción de inocencia y a la tutela judicial efectiva, “suponiendo además una ilegítima violación que no puede limitarse o someterse a ponderación en aras de la investigación penal”.

2.- El Consejo de la Abogacía actuó en defensa de esta opinión hasta que en 2010 el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, primero, y el Tribunal Supremo, después, por resoluciones judiciales firmes, resolvieron que se anularan totalmente los efectos y contenidos de estas intervenciones, proclamando que sólo son posibles en asuntos de terrorismo y, además, mediante resolución motivada del juez, confirmando de esta manera la opinión del Consejo.

3.- A lo largo de los últimos años, el Consejo General de la Abogacía ha pedido reiteradamente la promulgación de la una Ley Orgánica del Derecho de Defensa que evite para siempre problemas como los que estamos viviendo. De alguna forma, este derecho se recogía en el anteproyecto de Ley de Enjuiciamiento Criminal que el anterior Gobierno envió al Congreso de los Diputados, pero que no llegó a ser debatido por la disolución de las Cámaras.

4.- El Consejo rechaza radicalmente las imputaciones indiscriminadas a abogados del delito de blanqueo de capitales, realizadas sin razón y sin prueba alguna, que producen injusto descrédito para todos los abogados que realizan la cada día más difícil función social de defender los derechos fundamentales y no fundamentales y las libertades públicas. Resulta de extrema gravedad la confusión intencionada de la función del defensor con las actividades de su cliente, y que es constitucionalmente imprescindible para la protección de los derechos y para la paz social.

5.- No es lo mejor para la democracia ni para el Estado de Derecho que un juez se siente en el banquillo, pero todos los ciudadanos somos, debemos ser, iguales ante la ley. Ni el Consejo General de la Abogacía se dedica a perseguir jueces ni a ser parte en juicios con una excesiva carga política y mediática, sino a defender el fundamental derecho de defensa, ahora y siempre, ante todas las instancias correspondientes y en toda su extensión

6.- Si queremos que la Justicia funcione bien, hay que procurar que actúe libremente en todo caso, preservar la presunción de inocencia de todo el mundo, evitar los juicios paralelos y acatar las resoluciones. El silencio no debe ser entendido como dejación de responsabilidades sino como respeto a la Justicia y a los derechos del justiciable. Y todos deberíamos contribuir a no enrarecer el clima en el que los jueces actúan.

domingo, 12 de febrero de 2012

MARC GASOL (La Voz 12-02-2012)

Marc Gasol
12.02.12 - 03:08 - ENRIQUE MONTIEL DE ARNÁIZ

Miren, hoy no tengo ganas de comentar el puñetazo judicial a Baltasar Garzón, ni las políticas Dukan del Gobierno Popular (desconocía que se crea empleo facilitando el despido, o sea, adelgazar comiendo sólo proteínas). Pues no, este frío y soleado día de febrero les voy a hablar de un auténtico ejemplo de tesón y superación. Voy a contarles un poco de la vida, obra y milagros de un joven llamado Marc Gasol Sáez. El segundo de los hermanos Gasol, nació el 29 de enero de 1985 en Barcelona (España). Cuando la gente veía a su hermano Pau irse a la NBA, pocos prestaron atención a su hermano menor, que se desplazaba con él a Memphis (Tenessee) a estudiar en un instituto. Los padres de los Gasol, inteligentes, fueron preparando su camino americano a la vista del mínimo rol que su hijo iba a disfrutar en el Barça.
Marc pronto se hizo popular en su instituto, con partidos de 40 puntos y 15 rebotes, y se hizo con el título de «Mr. Basketball». Cuando varias universidades americanas luchaban por hacerse con sus servicios, el joven optó por volver a España e integrarse en el proyecto del Barça, donde ante su papel menor fichó por el Akasvayu Girona, donde coincidió con Fran Vázquez y Raül López. Las grandes hamburguesas que devoraba le hicieron pasarse de peso, aún siendo un pívot de 2,15 metros, pero contra todo pronóstico fue seleccionado para acompañar a su hermano en la selección española en el campeonato del Mundo de Japón 2006. Su labor fue encomiable y «la tanqueta», como le llamaban sus compañeros, se destapó con un marcaje duro e implacable al peligroso pivote ameri-griego, Schorchianitis, al que amargó en esa inolvidable final que nos dio nuestro primer mundial de BA-LON-CES-TO.
Después, Marc Gasol cogió el petate y se fue a EEUU al ser elegido en el Draft por Los Angeles Lakers. El irónico destino hizo que fuera utilizado como moneda de cambio por éstos para hacerse con su hermano Pau, enviándole a Memphis Grizzlies en uno de los traspasos más discutidos de la historia que, a la postre, ha servido para ver al hermano mayor ganar dos anillos de campeón en tres finales disputadas. Marc es un tipo bonachón y listo: @MarcGasol perdió peso, entró de puntillas en el equipo y fue al NBA All Star como rookie. Y también fue oportunista: la lesión de la «otra» estrella de su equipo, propició que esta temporada su rol aumentara en importancia hasta conseguir 15 puntos y 10 rebotes de media, ser elegido «jugador de la semana» y ser seleccionado para el All Star Game de Orlando. Sin favores ni florituras. Sólo con sudor, metiendo el culo y afilando los codos. Como todos los deportistas españoles que disfrutan destrozando a sus adversarios franceses desde Cádiz 1812.

REFORMA LABORAL

Hércules de Disney: dice Zeus: "El trabajo te matará!!"

RAINBOW BRIDGE







Me lo regaló Guille. Pensé que era un concierto y no una especie de Woodstock de medio pelo. Es una declaración religiosa de intenciones. Su religión era la paz, el amor, la voluntad. Blancos y negros, hippies todos. Jimi Hendrix intervino, no sé si como favor personal. En esa época no había reforma laboral en España, pero todo era igual: el que ganaba aplastaba al que perdía, que sólo buscaba recomponerse para poder aplastar al adversario la próxima vez.

El "Concert Tracklisting" es:

- HEY BABY (THE LAND OF THE NEW RISING SUN)
- FOXY LADY
- HEAR MY TRAIN A COMIN´/VOODOO CHILE (SLIGHT RETURN)
- PURPLE HAZ/ HEAR MY TRAIN A COMIN´(REPRISE)
- INSTRUMENTAL

domingo, 5 de febrero de 2012

MICROPOLITIQUERÍAS (La Voz 5-02-12)

Micropolitiquerías

05.02.12 - 02:38 -
El primero se titula 'GALLARDABODAS'. La música de aceituna y los gritos de champán se escuchaban en la acera de la calle larga, adornada por bellos arbolitos. La gente acudía con cuidado al albur de la puerta, asomándose tímidamente a los premarcos de nogal, dejando su aliento impreso en la placa de oro falso. Donde al ritmo de los sones de cámara del hilo musical otrora desfilaron gravísimos señores enguatados, damas enjoyadas de una viudez solícita y directores de sucursal bancaria (los mismos que ahora te suplican les hagas un depósito, porque sus hijos no tienen qué comer), ahora trona el 'Eu si te pego, eu si te pego'. La música brasileira amansa las deudas. Los notarios, carcajean: antes ganaban cien mil euros al mes y hoy apenas subsisten con tres miles. Las oficiales a punto del ERE están ya danzando sobre las mesas, las medias de rejilla, braguitas bermellonas de 'Hello Kitty', sobre carpetillas amarillas y A-Zetas protocolarios. Las risas embriagadas, el desfase fedatarial, las lorzas y las apreturas, todo se fue y volverá. La razón: Los notarios casarán y divorciarán y cobrarán y se forrarán gracias al fiscal que ganó Cádiz (dicen que aceptó el cargo por correo y nunca ejerció como tal), metido ahora a Ministro conservador de Justicia, que se llama Gallardón. Que rima con Chacón.
El segundo se llama 'HIJOS DE ZETAPÉ'. Y es una cruda canción. Como 'Hijos del rock'o 'Hijos del agobio', el tema es heavy. O jevi. Pues Zapatero, durante sus ocho maravillosos años como dilapidador del erario público y dador de subsidios indiscriminados, fue altamente promiscuo en alianzas, prolífico en descendencia, profidén con los sindicatos. Más ahora, el árbol cainita caído, nadie quiere ser progenie del expresidente del Gobierno, nadie quiere haber sido su simiente, su óvulo fecundado, su escurridura. Bueno, ni su padrino tampoco. Cuando Carmencita Chacón bailaba sardanas en su infancia catalanista, Rubalcaba, que ya era ministro, mandaba. Ahora que la Chacona -Zapatero travestida, dice Ibarra, que es un Guerra revenido- sabe bailar marchas militares como las que sonaban en la radio cuando el 23-F, Rubalcaba, que ya no es ministro, quiere seguir mandando. Sus militantes van de pic-nic al Congreso de Sevilla en peregrinación griñana, de weekend, buscando el justo cambio que necesita el socialismo entre patadas de Messi a Pepe y viceversa, duelos y estocadas que ni Scaramouche, luchas intestinas que ya anunció en su día el poeta. La rosa roja sangra con su debate infierno. Perdón, interno. Yo no soy otra Zapatera, mireusté. ¿Escolti? Au contraire, el viejo Rubal fue el que le enseñó el oficio al 'cloud´s observator'. Necesitan un cambio, pero no sé si éste. Tomás Gómez lo tiene claro pero es más listo que todos ellos juntos. Este marrón que se lo coman los hijos de ZP y así se atraganten. Y de este modo, cual Pedro so Jesucristo, tres veces negarán al anterior secretario general en una triste coda. Que rima con Gallardaboda.

LOS MANOLOS


El sonido leve y quedo apenas fue perceptible por un segundo, quizás menos. Fue suficiente para que a Filipa se le pusieran los vellos de los brazos de punta. Era una mujer firme, de brazos definidos y recios, abdomen marcado, pechos enjutos. Había sido deportista profesional y se le notaba. Hubo un tiempo en que volaba. Era el ángel de las pistas de atletismo, la persona más rápida del país, en su categoría. En ese tiempo su entrenador no se separaba de ella hasta el punto que la gente murmuraba que entre ellos había algo más que una relación de coaching. Su cuerpo se tensó y una sensación extraña, casi eléctrica, le recorrió la nuca. La habitación estaba totalmente desordenada, la luz hacía tiempo que se había apagado. Las estanterías tiradas por los suelos, los carteles y cuadros de las paredes, manchados de sangre. Apenas había claridad y un fétido olor a cerrado le hacía tener que aguantar el deseo de devolver. Filipa era italiana, eso no le suponía ningún esfuerzo. Su cabello era oscuro y liso, cortado al flequillo, e iba descalza.

Conducía su Ibiza a toda velocidad, intentando atravesar la ciudad lo antes posible, huyendo de su pasado y de un triste futuro, sin mirar a ambos lados de la carretera, sin prestar atención a la muerte que se apilaba en los arcenes, reptando y babeando, luchando por existir. En un momento dado, tuvo que golpear con el faro izquierdo a un engendro que se le acercaba directamente. Pese a todo lo pasado, seguía sintiendo pena por todos. Igual que ellos ni sentían pena ni cariño, Filipa pensaba en ellos como en seres humanos, como personas que reían y lloraban, como seres en el más puro sentido kantiano del ser, como todo lo contrario a Greg, su entrenador. Su amante.

Un pequeño vistazo lateral hizo que detuviese bruscamente su coche. En una acera limpia de excrementos una cristalera gigante mostraba un par de zapatos de fiesta, de color rosa fucsia. La lámpara del expositor debía tener una célula fotoeléctrica. Un haz de luz cálida apuntaba a esos maravillosos ejemplares de Manolo Blahnik. Filipa se quedó embobada. Sabía el riesgo, sabía que podría acabar siendo pasto de tiburones. Y sabía que siempre había querido unos Manolos. Miró a ambos lados, nerviosa. No había un alma cerca. Y si la había, no respiraba. Recordó sus años de gueparda, cómo en un suspiro recorría metros sin esfuerzo, y se dijo a sí misma lo fácil que iba a ser aquello. Echó el freno manual y bajó, insegura, del Ibiza. Tomó aire e impulso y salió corriendo. El viento en su cara le recordó su juventud, le recordó cómo era ella antes de la lesión de rodilla, de las artroscopias, de que la abandonara Greg. Ahora, debía encontrar la puerta abierta. Lanzó una mano insegura y asió el pomo, que cedió sin esfuerzo, y se encontró dentro del local. Los zapatos era bellísimos, tenía un tacón de aguja de unos doce centímetros, y subían por encima del tobillo en espirales de seda. Filipa pensó que se iba a sentir de maravilla, femenina, por última vez, al ponérselos. Dio un paso y luego otro y los tomó.

Entonces sintió ese pequeño siseo, casi imperceptible, y se volvió con la agilidad felina que aún guardaba en su interior. Entonces fue cuando se dio cuenta. La rodilla le quemaba. Tenía los zapatos en la mano, como si fueran un hacha. De repente, de detrás del oscuro mostrador, una figura sinuosa se movió con rapidez, cortándole el paso a la puerta. Era una hembra y la miraba con deseo, con hambre. Esa maldita muerta viviente había encontrado su desayuno y no pensaba dejarlo escapar. Por un momento, Filipa pensó que lo que quería el zombie era sus Manolos rosa fucsia, y los devolvió a su expositor. En la vitrina, la luz continuaba apuntando las plataformas donde dormían los tacones. Fue entonces cuando Filipa se dio cuenta de algo que la hizo sentirse estúpida y la llevó al pasado, al día en que Greg la dejó. “Has llevado tu cuerpo al límite y el límite no es suficiente”, le dijo. Los zapatos eran la trampa perfecta de la araña a la mosca, y ella había caído de cabeza. Esa puta zombie sabía cómo alimentarse, tenía un cebo de mil doscientos dólares, pensó Filipa sin prestar atención a cómo se le abalanzaba el engendro con una velocidad más que animal.

Enrique Montiel de Arnáiz

viernes, 3 de febrero de 2012

PÉREZ-REVERTE SOBRE EL COSTA CONCORDIA


CAPITANES VALIENTES, O NO


Con el auge de las comunicaciones fáciles vía Internet y telefonía móvil, la responsabilidad de un marino se diluye. Las modernas comunicaciones hacen ya imposible la iniciativa de quienes están sobre el terreno

La noche del 14 de abril de 1912, 99 años y nueve meses antes de que el 'Costa Concordia' se abriese el casco en un escollo de la isla toscana del Giglio, el 'Titanic' se hundió en el Atlántico Norte llevándose a 1.503 personas. El abandono del barco fue desastroso. El capitán Edward Smith, que pese a 34 años de experiencia profesional se comportó más como torpe gerente de un hotel de lujo que como marino, tardó 25 minutos en lanzar el primer SOS. Además, retrasó la orden de abandonar el barco, disimulando esta de modo que la mayor parte de los pasajeros no advirtió el peligro hasta que fue demasiado tarde. Después, la falta de botes salvavidas, el mar bajo cero y los 25 minutos perdidos en la llegada del primer barco que acudió en su auxilio, remataron la tragedia.

Cuatro semanas más tarde, en un artículo memorable publicado en 'The English Review', Joseph Conrad confrontaba el final del 'Titanic' con el hundimiento, reciente en aquellas fechas, del 'Douro': un barco más pequeño pero con proporción similar de pasajeros. El 'Titanic' se había hundido despacio, entre el desconcierto y la incompetencia de capitán y tripulantes, mientras que en el 'Douro', que se fue a pique en pocos minutos, la dotación completa de capitán a mayordomo, menos el oficial al mando de los botes salvavidas y dos marineros para gobernar cada uno, se hundió con el barco, sin rechistar, después de poner a salvo a todo el pasaje. Pero es que el 'Douro', concluía Conrad, era un barco de verdad, tripulado por marinos profesionales y bien mandados que no perdieron la humanidad ni la sangre fría. No un monstruoso hotel flotante lanzado a 21 nudos de velocidad por un mar con icebergs, atendido por seis centenares de pobres diablos entre mozos, doncellas, músicos, animadores, cocineros y camareros.

Escrito hace un siglo, el comentario conradiano podría aplicarse casi de modo literal al desastre del 'Costa Concordia'. Pese al tiempo y los avances técnicos que median entre uno y otro barco, muchas son las lecciones no aprendidas, las arrogancias culpables y las incompetencias evidentes para cualquier marino, aunque no siempre para los armadores e ingenieros navales: desmesura en los grandes cruceros, escasa preparación de tripulaciones, fe ciega y suicida en la tecnología, o competencia profesional de los capitanes y oficiales al mando. En este último aspecto, ciertos detalles en el comportamiento del capitán del 'Costa Concordia', Francesco Schettino, quizá merezcan considerarse.

Todo capitán de barco tiene dos deberes inexcusables: gobernar su nave con seguridad y destreza y, en caso de incidente o naufragio, procurar el salvamento de pasaje, tripulación, carga y, a ser posible, del barco mismo. Esa es la razón de que, en otros tiempos, un capitán pundonoroso se hundiese a veces con el barco, pues su presencia a bordo era garantía de que todo se había procurado hasta el último instante. Y así, a un capitán capaz de gobernar bien un barco y asegurar en caso de incidente o tragedia la mayor parte posible de vidas y bienes, se le considera, hoy como ayer, un marino competente.

En la varada del 'Costa Concordia', en mi opinión, el concepto de incompetencia se ha manejado con cierta ligereza. No creo que el capitán Schettino fuese un incompetente. Treinta años de experiencia y una óptima calificación profesional lo llevaron al puente del crucero. Hacía una ruta conocida, y la maniobra de acercarse a tierra es común en esa clase de viajes. Además, una vez producida la vía de agua casi en la aleta de babor -lo que significaría que ya estaban metiendo a estribor para evitar el peligro-, la maniobra de largar anclas a fin de que, con las máquinas anegadas y fuera de servicio, el barco bornease 180º con su último impulso para acercar el costado a tierra y no hundirse en aguas profundas, parece impecablemente marinera y propia de buenos reflejos. El exceso de confianza, una mirada superficial a los instrumentos, pulsar dos veces una tecla en lugar de hacerlo tres, pudieron bastar, a 16 nudos y en tan poca sonda, con una mole de 17 pisos y 114.500 toneladas, para que del error al desastre transcurriesen pocos segundos. Ningún marino veterano puede afirmar que jamás cometió un error de navegación o maniobra; aunque este no tuviera consecuencias, o estas no sean las mismas en aguas libres de peligros que en un paso estrecho, en la noche, la niebla o el mal tiempo, con una piedra o una restinga cerca; o, como en el caso del 'Costa Concordia', a solo un cable de la costa.

En los casos mencionados, incluso aplicando al capitán de una nave todo el rigor legal que merezca su error, es posible comprender la tragedia del marino. Simpatizar con él pese a su desgracia. Pero lo que sitúa a cualquier capitán lejos de cualquier simpatía posible es su incompetencia o cobardía a la hora de afrontar las consecuencias del error o la mala suerte. Una desgracia puede ser azar, pero no encararla con dignidad es vileza. Si un capitán está para algo, es sobre todo para cuando las cosas van mal a bordo. Ahí un marino es, o no es. Y Francesco Schettino demostró que no lo era. Escapar a su deber y su conciencia fue una cobardía inexcusable, que en tiempos menos políticamente correctos, frente a un tribunal naval de los de antes, lo habría llevado a la soga de una horca.

Tengo una impresión personal sobre eso. Con el auge de las comunicaciones fáciles vía Internet y telefonía móvil, la responsabilidad de un marino se diluye en aspectos ajenos al mar y sus problemas inmediatos. El oficial del 'Costa Concordia' que fue a comprobar cuánta agua entraba en la sala de máquinas informó repetidas veces al puente, y no obtuvo respuesta porque el capitán estaba ocupado con el teléfono. De hecho, buena parte de los 45 minutos transcurridos entre el momento de la varada (21.58), las mentiras a la autoridad marítima de Livorno (22.10) y la confesión final de que había una vía de agua (22.43), así como el cuarto de hora siguiente, hasta que sonaron las siete pitadas cortas y una larga para abandonar el buque (22.58), Schettino los pasó hablando por teléfono con el director marítimo de Costa Crociere. Dicho de otra forma: en vez de ocuparse del salvamento de pasajeros y tripulantes, el capitán del 'Costa Concordia' estuvo con el móvil pegado a la oreja, pidiendo instrucciones a su empresa.

Mi conclusión es que el capitán Schettino no ejercía el mando de su barco aquella noche. Cuando llamó a su armador dejó de ser un capitán y se convirtió en un pobre hombre que pedía instrucciones. Y es que las modernas comunicaciones hacen ya imposible la iniciativa de quienes están sobre el terreno, incluso en cuestiones de urgencia. Ni siquiera un militar que tenga en el punto de mira a un talibán que le dispara, o a un pirata somalí con rehenes, se atreverá a apretar el gatillo hasta que no reciba el visto bueno de un ministro de Defensa que está en un despacho a miles de kilómetros. El capitán Schettino era patéticamente consciente aquella noche de que el tiempo de los marinos que tomaban decisiones y asumían la responsabilidad se extinguió hace mucho, y de que las cosas no dependían de él sino de innumerables cautelas empresariales: cuidado con no alarmar al pasaje, ojo con la reacción de las aseguradoras, con el departamento de relaciones públicas, con el director o el consejero ilocalizables esa noche. Mientras tanto, seguía entrando agua, y lo que en hombres de otro temple habría sido un "váyanse al diablo, voy a ocuparme de mi barco", en el caso del capitán sumiso, propio de estos tiempos hipercomunicados y protocolarizados, no fue sino indecisión y vileza. Además de porque era un cobarde, Schettino abandonó su barco porque ya no era suyo. Porque, en realidad, no lo había sido nunca.

Sé que puede hacerse una objeción comparativa a esta hipótesis, y que precisamente es de índole histórica: el capitán del 'Titanic' también se comportó con extrema incompetencia en el abandono de la nave, y su pasividad tuvo relación directa con la muerte de millar y medio de pasajeros; sin embargo, Edward Smith no tenía teléfono móvil. En 1912 solo había telegrafía de punto-raya en los barcos. Eso permitiría suponer que, en ese caso, las decisiones erróneas sí fueron suyas. Quizá lo fueran, desde luego; nada es simple en el mar ni en la tierra. Pero no por falta de comunicación directa con sus armadores de la White Star. La noche del iceberg y la tragedia, a bordo del 'Titanic' viajaba el presidente de la compañía naviera. Que estuvo en el puente y sobrevivió ocupando un lugar libre en los botes.

El País, miércoles 25 de enero de 2012

Arturo Pérez-Reverte es escritor, navegante y autor de varias novelas y libros de tema náutico.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Capitanes/valientes/elpepiopi/20120125elpepiopi_12/Tes
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INJUSTICIAS DEL ALL STAR

Andrew Bynum
L.A. Lakers
Position: Center
Height: 7-0 Weight: 285
High School: St. Joseph HS (NJ)

2011-12 Statistics
PPG 16.5
RPG 12.1
APG 1.2
SPG 0.4
BPG 1.9
FG% 0.548
FT% 0.584
3P% 0.000
MPG 34.3


Pau Gasol
L.A. Lakers
Position: Forward-Center
Height: 7-0 Weight: 250
From: Barcelona, Spain

2011-12 Statistics
PPG 16.3
RPG 9.5
APG 3.0
SPG 0.6
BPG 1.2
FG% 0.514
FT% 0.784
3P% 0.167
MPG 37.4