ABOGADOS DEL DIABLO QUE HAN PASADO POR AQUÍ

domingo, 29 de junio de 2014

Asesinato playero

Un poco de viento de poniente transportaba el aroma de las algas sobre volando las subas blancas de fina arena. El espectáculo del fulgor espumoso de las olas de la bajamar, una bajamar aún calurosa, hipnotizaba a Lucrecia Girón, que se ubicaba en la orilla hasta que las olas empezaban a romper el agua en dos y le mojaban el pareo. Lucrecia disfrutaba sus quince días de vacaciones como quien se siente acreedora del derecho a desconectar por el deber cumplido. Lejos quedaban los últimos encargos de Corazón Negro, las persecuciones por las calles de Berlín, el tiro de entrada y salida que la atravesó su hombro a pocos centímetros del hueso, que casi la finiquita en Firenze por desangramiento, el blanco fácil en Lyon. Lucrecia Girón había nacido en Uruguay pero era de cualquier lado donde hubiera un buen negrazo con reloj de oro. Había cambiado de domicilio más veces de las que podía recordar aunque realmente no los consideraba domicilios, sino prácticamente pisos francos. Picaderos de temporada. Lucrecia se sabía morena despampanante y su musculatura de mercenaria de élite era como un mortal filamento para los hombres-moscas. Dzzzznngg. Uno menos. 

Pero la playa de los alemanes le daba la vida. El sentir de los rayos solares picándola le daban un placer infinito sin reloj de oro. Unas gafas de la marca Prada, con grandes redondos cristales polarizados le eliminaban cualquier reflejo molesto, lo que le era útil al fijar el objetivo en la mira. Se dio cuenta Lucrecia que llevaba las mismas gafas que en su última misión, que había sido en la nieve tirolesa. Que diferencia más notable, de menos veinte a más treinta grados centígrados. 

Una parejita retozaba en la arena a unos quince metros y unos niños jugaban a lanzarse un frisbi con poco tiño en la orilla. Todo era paz y calma, todo era tranquilidad. 

lunes, 23 de junio de 2014

Fragmento de Parábola de Cervantes y de Quijote

Harto de su tierra de España, un viejo soldado del rey buscó solaz en las vastas geografías de Ariosto, en aquel valle de la luna donde está el tiempo que malgastan los sueños y en el ídolo de oro de Mahoma que robó Montalbán.

En mansa burla de sí mismo, ideó un hombre crédulo que, perturbado por la lectura de maravillas, dio en buscar proezas y encantamientos en lugares prosaicos que se llamaban El Toboso o Montiel.

Vencido por la realidad, por España, don Quijote murió en su aldea natal hacia 1614. Poco tiempo lo sobrevivió Miguel de Cervantes.

Para los dos, para el soñador y el soñado, toda esa trama fue la oposición de dos mundos: el mundo irreal de los libros de caballerías, el mundo cotidiano y común del siglo XVII.

No sospecharon que los años acabarían por limar la discordia, no sospecharon que la Mancha y Montiel y la magra figura del caballero serían, para el porvenir, no menos poéticas que las etapas de Simbad o que las vastas geografías de Ariosto.

Porque en el principio de la literatura está el mito, y asimismo en el fin.

Clínica Devoto, enero de 1955

El Hacedor, Jorge Luis Borges

sábado, 21 de junio de 2014

EL COMIENZO DE LA NOVELA PERDIDA

Ordenando una estantería llena de miles de libros ha aparecido la novela perdida, la que guardé en un cajón invisible, la que algún día desaparecerá del todo. Copio el inicio, sorprendido de verme en el pasado, como un Charles Xavier borracho y con barba. Espero que os guste.


VIENTO PRIMERO

Los vientos eran rojos, violentos, amantísimos, ensimismados en sangre, manchados de tinta, reflejados en celestes cisnes voladoras que diluviaban en verano, qué extraño, no debiera, cóleras que llueven, nubes violáceas y unos pocos asistiendo a la armonía de los vientos y las lluvias y las aguas como restos que quedan en los hornos de carbón después de apagados. No siempre estuvo así de asesino el cielo, con el viento como compadre de desmanes, sino que empezó como principia siempre el manto del señor, plegándose por el movimiento de los sollozos escalofriantes del poniente. 

- Qué rojo está el cielo hoy, ¿no cariño?
- Eso es que mañana nos mojamos, de eso no dabe duda.
- Qué extraño, no debiera, ahora en verano.

Vio su reflejo en Cádiz, la ciudad más antigua de occidente, donde las aguas cada cien años ganan un metro a las rocas ostioneras de la Caleta hasta que un día devore Neptuno la tacita de plata y la lleve con la Atlántida a su colección de ciudades maravillosas, quizás uno poco antes que a Venecia, la ciudad de las góndolas y los gondoleros. Casi le entraba el olor salado de aguas saladas a través del cristal de la ventana mirando el atardecer y los faluchos arropados en la orilla después de la carrera del día del Carmen. Aún recordaba su infancia en las olas de sal escociendo sus ojos en la pelea por llegar pronto al final del trayecto, escoltando a la Virgen maría en el bote de las monjas antes que los niños del colegio de curas que tanto costaba por la calidad de su educación moral y cristiana; niños que, en cierto modo, estaban un poco amanerados en el arte de surcar vientos sobre el agua, igual que tenían un cierto amaneramiento en su conocimiento de la realidad, en ese mundo de fantasía y casi ficción en que vivían los niños de los colegios de curas. Recordaba las zapatillas y los lenguados y los peces sapos saltándole sobre las piernas y el revivir un cuerpo fríamente húmedo moviéndose sobre él le daba tiricia. Las monjas eran un recuerdo grato pese a que alguna fuera tan odiosa para León como la muerte, pues sentía que lo querían como madres, y si uno quiere a su madre como a nadie en el mundo hay que imaginarse si te quieren diecisiete madres, en un matriarcado del amor virginal, en el que te aman tanto, y tanto se las corresponde, que la separación que de ellas tuvo le dolió como la muerte no ya de una madre, sino como la de casi veinte. Sin embargo, siguió adelante.

- Peores cielos hemos dormido, peores y más siniestros.

(....)



martes, 17 de junio de 2014

Montielitos

Verlos crecer, floreciendo a ultravelocidad ante mis ojos, cansados pero míos. Verlos y mirar al lado, el país que quieren romper algunos, la sanidad cada día más lejana, el trabajo más y más esquivo. Los veo y pienso: su padre es el único que podrá ayudarlos dentro de tres lustros. Tristeza...

viernes, 6 de junio de 2014

MÁS BORRADORES DE BULERIAS NAZIS

BORRADORES DE PORTADAS HASTA LLEGAR A BULERIAS NAZIS




Diseños de Carlos Rodón


Prueba de cámara con la tela de mi saco de mi toga de fondo.





Jugando con el anterior título que iba a tener el libro.




Experimentando sobre la genial imagen de la mano de Camarón de la Isla, de García Alix

domingo, 1 de junio de 2014

PRIMARIAMENTE: NO PODEMOS

Si en algo le doy la razón a Pablo Iglesias -un tipo aparentemente sensato y preparado, quizás demasiado preparado, como Albert Rivera- es en su definición de las "castas" políticas. El hecho de que los principales partidos políticos tengan un sistema estatutario tan inmovilista no hace sino dar la impresión a los que observamos desde la calle, de que no hay tanta transparencia como predican. En los últimos años hay otro concepto que nos sale al encuentro cada dos por tres: las primarias. No voy a buscar el sentido etimológico del término y tampoco me voy a detener en su significado histórico, pero de un tiempo a esta parte la necesidad, búsqueda y solicitud de primarias se ha hecho cuestión fundamental en la organización y conformación de un partido.

El problema es que los que están dentro no quieren salir y los que están fuera quieren entrar.

Esa es la cuestión que ha de resolver unas elecciones primarias, que, a fin de cuentas, son transparencia hecha votación. Los afiliados no se fían ya de los pactos y apaños preelectorales: quieren que su voto valga "uno" y cada vez están más en desacuerdo con los delegados, representantes, apoderados y demás miembros del organigrama del partido. No quieren pactos porque los pactos ayudan a las familias políticas internas. No quieren más que la elección directa. Esto se está viendo en el PSOE, un partido que se ha llenado el buche con sus maravillosas primarias y que, a la vista está, hace precisamente lo contrario.

Podrán decir luego que Eduardo Madina no puede llegar a ningún lado con esa cara de villano cutre de peli de Batman o que Susana Díaz (o Díez, que ni ellos mismos se aclaran) es la mejor situada porque si manda en Andalucía debe mandar en el resto del mundo (lo que por otro lado debería ser lógico). Pero luego, millones de militantes, afiliados, simpatizantes y observadores de la ONU -los mismos que se preguntan qué ha pasado para que los de Pablo Iglesias hayan rascado el voto de IU y PSOE (y PP)- contesten después con cierta tristeza cuando se les interroga sobre la viabilidad de unas primarias. 

¿Unas primarias? No, NO PODEMOS.