ABOGADOS DEL DIABLO QUE HAN PASADO POR AQUÍ

viernes, 22 de abril de 2011

LLUVIA SEMANASANTERA

Lo chungo no es ver penitentes llorando debajo de sus capirotes, sino la lluvia que cae sobre ellos desde el exterior. Lo chungo es estar encerrado con los niños en casa y, cuando se sale, que los imbéciles que se dedican a la hostelería han CERRADO sus negocios en semana santa (¿de qué viven?). Ejemplo más sangrante: ayer había 20 niños esperando que abriera un local infantil, de los vulgarmente denominados de "Bolas". Dentro había un señor poniendo un ventilador en un techo. ¿Cuánta caja perdieron? No hay una verdadera escuela de empresa, ni la carrera de empresariales ni los masters de creación empresarial, ni na de ná. Los auténticos empresarios son los que ganan dinero, el resto son chapuceros con más o menos suerte. O sea, el empresario nace y se hace.

domingo, 17 de abril de 2011

LULA Y KARLOS (La Voz - 17-04-11)

LULA Y KARLOS

El cielo de Cádiz refulgía con claridad, la arena blanca, la mar espesa. Sabíamos que llegaban los vientos y nos preocupaba que tras ellos advinieran las lluvias justo en Semana Santa. Estaba la ciudad en vilo, la gente de loza en loza, los televisores encendidos y los bares llenos. Llegaba Lula, llegaba Karlos. La semana pasada, en mi artículo, un indecente eurocabreado manifestaba su analfabetismo cerril despreciando a un símbolo del tesón, la democracia activa y la autosuperación como es Luíz Inacio “Lula” da Silva, ex Presidente de la República de Brasil. Lula es el séptimo hijo de una familia de obreros y ha demostrado durante su vida tantos logros que se ha convertido en un referente como líder de izquierda que cuidó a su pueblo por encima de la ideología, rodeado tanto de conservadores como de trotskystas. Dicen que su discurso fue largo e impresionante, agradeciendo la distinción “Libertad Cortes de Cádiz” que la Alcaldesa de la ciudad, Teófila Martínez, le hizo con ocasión de los fastos de la celebración del bicentenario de la Constitución de 1812.

Esa misma mañana, a pocos kilómetros, un enjambre de supuestos periodistas se apelotonaba a las puertas de la Audiencia Provincial de Cádiz. Eran muchos más, seguramente, que los que cubrirían el acto institucional del líder brasileño. Curiosos y visitantes preguntaban qué ocurría, qué tripa se había roto. El juicio de la “Operación Karlos” había llegado al pueblo. La trama ya la conocen ustedes de sobra: una especie de fraude de los ERE´s pero con la sanidad pública. A cambio de unos 24.000 € se vendían pagas de invalidez vitalicias. La mangancia habitual a la que estamos ya acostumbrados, vamos. Pero este juicio era especial, muy especial, porque en él se halla imputada María José Campanario, esposa del torero Jesús Janeiro –Jesulín de Ubrique-, objeto de la prensa más frívola, carmesí y hetero.

El pueblo aprendió ayer más de Derecho que de Libertad y la culpa la tuvieron esos periodistas que no buscan la noticia, sino el escándalo. Ayer se hablaba en el mercado de abastos de la ilegalidad de las escuchas policiales. La pescadera comentaba la estrategia procesal del Letrado de la Campa. El jubilado tenía claro que se la iba a jugar en el juicio oral para luego recurrir al Supremo. La celadora lo dijo con meridiana perspicacia: cuanto más tarde en salir la Sentencia, mejor para los Janeiro. Y para la Esteban.

Y ese discurso del Presidente Sindicalista Lula da Silva, que no pude escuchar pero me dijeron fue maravilloso, quedó flotando en una tarde soleada, donde el viento de levante empezaba a despuntar en el estrecho, camino de la alerta amarilla. Flotaba y pocos lo cogieron al vuelo, ocupados como estaban en la comprensión y análisis del juicio más relevante de lo que llevamos de democracia, engolados en su disfrute de la caída a los arvernos de una mujer famosa y adinerada, que clamaba su inocencia en un desierto blanco donde nadie la creía ni la cree. En esta España de charanga y mangoleta.

Enrique Montiel de Arnáiz