ABOGADOS DEL DIABLO QUE HAN PASADO POR AQUÍ

jueves, 12 de marzo de 2009

PEDRO JOTA


Un juzgado de lo social de Madrid acaba de propinar un contundente varapalo a Pedro J. Ramírez y El Mundo, que le puede costar muy caro a Unidad Editorial, la empresa editora del diario. El rotativo ha sido condenado a reconocer los derechos laborales y la antigüedad de ocho fotógrafos que trabajaban sin contrato en la Redacción desde hace nada menos que 19 años, en algunos casos, y que en 2008 comenzaron a ser marginados sin explicación alguna, pese a tratarse de profesionales cualificados que han publicado miles de fotografías en la portada y las páginas interiores de El Mundo desde su fundación en 1989.

La sentencia del Juzgado de lo Social número 18 de Madrid, hecha pública el pasado martes, obliga a Unedisa a reconocer la relación laboral de los ocho redactores gráficos -a los que El Mundo consideraba colaboradores pese a tener idénticas atribuciones y desempeñar las mismas tareas profesionales que los fotógrafos de plantilla-, así como la antigüedad en la empresa de cada uno de ellos, que va desde los nueve años del más novel a los 19 del más veterano. "La juez considera probado que en realidad son plantilla encubierta", sostiene el Comité de Empresa en un comunicado dado a conocer ayer a todos los trabajadores.

Los ocho fotógrafos presentaron una demanda contra Unedisa el pasado mes de noviembre porque, pese a llevar tantos años trabajando diariamente en la Redacción y tener sobradamente acreditada su valía profesional, los responsables de El Mundo prácticamente dejaron de contar con ellos de la noche a la mañana, con lo que sus ingresos mermaron drásticamente, puesto que todos ellos cobraban una cantidad fija por cada fotografía realizada. Para cubrir su hueco, la empresa aumentó a su vez el número de fotógrafos colaboradores, a los que encargó el trabajo que hasta ese momento desempeñaban los ocho demandantes.

El Comité de Empresa recuerda en su comunicado que a lo largo de los últimos años ha tratado repetidamente de alcanzar un acuerdo con Unedisa para incorporar a la plantilla a los ocho fotógrafos de manera escalonada, pero la empresa siempre se negó. El órgano de representación de los trabajadores "celebra que estos compañeros hayan ganado su demanda, porque es de justicia", pero lamenta "la cerrazón de la empresa, que se traduce ahora en tener que hacer frente a un coste muy elevado en un momento en el que estamos negociando la manera de ahorrar ante la crisis generalizada".

Noticia: El Confidencial

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