ABOGADOS DEL DIABLO QUE HAN PASADO POR AQUÍ

martes, 6 de enero de 2009

MÁGICA INFANCIA


6 de enero. Hoy es un día especial y maravilloso. Siempre lo fue. Cuando era niño pasaba la noche en vela, levantándome a hurtadillas para mirar a través del cristal traslúcido de la puerta del salón para ver si los Reyes Magos habían llegado ya, si habían dejado los regalos para mí y mis hermanos sobre los sofás y mecedoras de la habitación, justo encima de ese par de zapatos que identificaba la pertenencia de los paquetes, y que, siempre, estaban llenados con bolsitas de caramelos. Veía todas las horas y no conseguía pegar ojo. Era cansado pero ilusionante, y también para mis padres que no podian ponerse "en marcha" hasta que todos estabamos tiesos y, francamente, cuatro niños es fácil que estén sincronizadamente descansando...

Por la mañana venía el chantaje: no se veían los regalos hasta que la habitación estuviera recogida, la carita lavada. "May date prisa!!! Pablo levanta!!!" Luego venía la tortura: entrábamos en el salón pero solo para desayunar el rosco de reyes mientras veíamos a nuestro alrededor los paquetes rebosantes y enlazados. Y finalmente, el ataque: un regalo por vez, una vez por persona. Íbamos abriendo los regalos por turno para disfrutar todos de la alegría de los demás. Recuerdo el día que me regalaron el futbolín de Emilio Butragueño, la bicicleta a Pablo -escondida en el estudio de mi padre, con el pobre casi llorando porque había sacado un suspenso y pensaba que los Reyes lo habían castigado-, la cara de Guille con los caballeros del zodiaco y May con la casa de los Pin y Pon que yo le robaba para jugar con los clics de playmobil (tenía puertas corredizas y habitaciones secretas, era ideal).

Hoy veo la cosa igual que antes. Seguimos usando la misma técnica de recepción de regalos, en casa de mis padres. Pero con la ilusión de mis hijos, sobre todo Claudia, que ayer se volvió loca con la cabalgata de los Reyes de los que, por cierto, aprendió los nombres. Es una liturgia casi, una tradición entrañable. Llegué a última hora de la tarde o primera de la noche cual camello cargado de bolsas y las subí a la casa de los "lelos" de Claudia y Rodrigo. En un momento dado vi a mi padre curioseando una bolsa, que, curiosamente, tenía un regalo para él. Tras la cariñosa increpación, vi que se había emocionado. Fue a la cocina, donde estaba mi madre, y le dijo que nuestro Enrique sigue con la misma ilusión que cada año, sigue siendo un niño. Es cierto, hoy soy yo el que me emociono con el recuerdo de ayer. La foto no es de un 6 de enero, sino de un 13, pero da igual.




Que sus majestades de Oriente os traigan muchas cosas pero más que eso yo os deseo que seáis como mínimo la mitad de felices que yo lo soy. De corazón.

10 comentarios:

Woody Jagger dijo...

Tío, eres grande. Hoy he visto a alguna princesa más alterada de lo normal, con una ansiedad desbordada. Nunca había bastante. Incluso una broma con un pequeño trozo de carbón la ha llevado al lloro y pesar más amargo. Mi emoción y mis pensamientos han vagado por el pasado. Se repiten historias generacionales y se mantiene la ilusión. Eso es que todo va bien. Abrazo fuerte.

malatesta dijo...

Jo, tío, qué potito. Hasta a mí, que la navidad me da repelús, me ha emocionado y me ha llevado a instantes similares de mi infancia con mis padres y mi hermanita despertándome a las 7 para ir al salón.
Ojalá no pierdas nunca la ilusión.

Baraka dijo...

Debo aclarar que el señor de la foto que tiene barba NO SOY YO.

Anónimo dijo...

Ni la criatura de sus brazos, tu hija

Baraka dijo...

Aunque se parezca!!

Ventiladorcular dijo...

La única festividad que acogo con alegría e ilusión. Aún teniendo el origen que tiene, su significado, se aleja de la religión.

Livy dijo...

Me has dejado con el pañuelo de papel en la mano, has descrito la escena que la mayor parte de los niños viven y que mis hermanos y yo viviamos también, y el sólo recuerdo de aquellos años pues ha hecho que me emocione.
Me encantaria poder volver a revivir aquella ilusión, y aquella inocencia...
Tu ahora através de tus hijos puedes sentir esa misma ilusión...cuanto te envidio, aunque he de decir que sigo esperando que los reyes magos pasen por mi casa...

india dijo...

La genética Montiel da miedo de fuerte que es,eh?joé,que los clones existen desde que tus padres empezaron a procrear!!!!
Este post ha sido uno de mis muchos favoritos tuyos...
Besotes,que no puedo decirte más!

pro_magicalonso dijo...

Me has hecho recordar muchos momentos de mi niñez, es bien bonito. Saludos

Baraka dijo...

De verdad que me ha encantado vuestra respuesta al post.

Woody, ya lo dijo Tucídides, la historia es cíclica, todo gira ygira, se repite... Me alegro que las princesas de tu vida sigan disfrutando de sus bellos vestidos y aún no piensen en príncipes azules porque eso implicará que tú eres el único de su vida. Congratulations.

Malatesta, creo que la navidad es algo que sobrepasa lo religioso, y hasta el repelús. Aunque es también peligrosa. Los tipos sensibles como yo que se reblandecen con el viejo anuncio de "vuelve a casa por navidad" lo pasan bien o mal en función de circunstancias: el nacimiento de un hijo o el fallecimiento de una madre... La navidad es un arma de doble filo a nuestro corazón.

Cular-Ventileitor: Mientes puesto que hay otra "festividad" que te produce placer, onanismo (que diría India) y hasta orgasmo... el advenimiento de mi cumpleaños!!! JO JO JO

Livy, no te preocupes por emocionarte, yo mismo lo hacía al escribirlo, mi mujer al leerlo... Los Reyes Magos llegarán pronto a tu vida... aunque quizás lleguen vía Messenger, ejem ejem ejem...

India, te mando un ciber-cleenex desde aquí. Te aseguro que la genética Montiel es una bomba de relojería. Descendemos de esa raza de clones creada hace años, en tiempos de Obi Wan...

PMAlonso, disfruta cada navidad como si fuese la de tu infancia... Un besote.