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viernes, 28 de noviembre de 2008

MH, EL SÉPTIMO SAMURAI, RECOMIENDA: "CAYO LARGO"



Podía resultar un tanto extraño el hecho de que al recomendar las que considero mejores películas no lo hubiera hecho aún con ninguna de uno de los mitos del cine, Humphrey Bogart, y seguro que la mayoría pensaría en la más típica y conocida, Casablanca. Pues bien, estando también entre mis favoritas, prefiero, sin embargo, la que nos ocupa, Cayo Largo.

Breve sinopsis: Un veterano de la Segunda Gran Guerra Frank McLoud (Humphrey Bogart), llega a uno de los cayos de Florida, concretamente Cayo Largo, para visitar a la familia de un compañero de batalla (caído en Montecasino), su padre, el Sr. Temple (Lionel Barrymore) y su viuda, Nora (Lauren Bacall), dueños de un hotel. Sin embargo, allí encontrará unos huéspedes un tanto sospechosos, una alcohólica (Claire Trevor) y una banda de gángsteres encabezada por Johnny Rocco (Edward G. Robinson), a los que se unirá un visitante inesperado, un huracán...

Dirigida por John Huston, quien sin duda logró sus mejores obras durante esta época, con películas como El Halcón Maltés o El Tesoro de Sierra Madre, siempre en la compañía de Bogart, y que después realizó obras mucho más irregulares, algunas también con Bogart, como la conocida La Reina de África (para mi sobrevalorada) o la lamentable La Burla del Diablo. Y es que el principal defecto del cine de Huston, la excesiva teatralización de personajes, es, sin embargo, en Cayo Largo una virtud, pues pese al origen teatral de la obra, la adaptación al cine es soberbia, sin duda por el trabajo en el guión de Richard Brooks.

Y es en el guión donde encontramos los aspectos más destacados, con diálogos incisivos y desafiantes, que reflejan el dilema moral del protagonista entre la lucha por su propia vida y el hacer el Bien (sí, con mayúsculas), o como se dice en la película: “¿qué hacer cuando la cabeza te dice una cosa pero toda tu vida dice lo contrario?”. Todo ello contrapesado por la falta total de moral de Johnny Rocco, simbolizado en aspectos como tras prometer una copa a su chica alcohólica e incumplirlo, se le ruega de forma agónica con un “pero... me lo prometiste”, y su cruel respuesta “¿sí... y qué?”.

Pero un guión por sí solo no es nada sin buenas interpretaciones, y en esta película destacan no sólo Bogart o Edward G. Robinson, en sus habituales papeles de héroe más o menos cínico, y de duro, respectivamente, sino también la eficaz Lauren Bacall (para mí su presencia es estimulante por su extraña sensualidad, como una serpiente que te hipnotiza, más que por sus interpretaciones), el ya aquí anciano Lionel Barrymore (sí, pariente de Drew Barrymore, para que se vea que el ser buen actor no va en el código genético), y sobre todo, en una interpretación espectacular de antigua corista alcohólica y venida a menos de Claire Trevor.

En definitiva, una perla del gran cine negro.

Algunos datos técnicos. Título original: Key Largo (1948). Dirección: John Huston. Producción: Warner Bros. Productor: Jerry Wald. Guión: Richard Brooks, sobre la obra teatral de Maxwell Anderson. Fotografía: Karl Freund. Dirección artística: Leo K. Kuter. Música: Max Steiner. Montaje: Rudi Fehr. Intérpretes: Humphrey Bogart, Edward G. Robinson, Lauren Bacall, Lionel Barrymore, Claire Trevor, Thomas Gomez, Harry Lewis, John Rodney, Marc Lawrence, Dan Seymour. Duración: 101 min..

1 comentario:

Baraka dijo...

Vi Cayo Largo hace años pero sí recuerdo un hecho como lo más descriptivo de dicha película: el opresivo ambiente. Fuera la tormenta, dentro el calor, la tensión.

Bogart ha sido la gran demostración de que un hombre diminuto puede tener carisma en el cine. De hecho, fue uno de los primeros actores en tener siempre el cigarrillo en la boca con la cara arrugada por el humo. Es todo más efectista que interpretativo, pero fue un hito. Y además, algo tendría Humprhey, que era bajito y feo, pero se casaba con las más guapas.