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jueves 31 de diciembre de 2009

martes 29 de diciembre de 2009

MÁGICO

SE LE APODÓ MÁGICO, DE NOMBRE JORGE GONZÁLEZ.
"MAGICO" GONZALEZ ES CONSIDERADO POR ALGUNOS EL IDOLO HUMILDE, PARA MUCHOS E
L MEJOR JUGADOR DE FÚTBOL DE LA HISTORIA MUNDIAL.
NACIDO EN EL SALVADOR NOS REGALÓ A LOS GADITANOS DIEZ AÑOS
INOLVIDABLES DE SU GENIO FUTBOLERO...

CANIJO, FEILLO, DESGARBADO, PARECÍA MUY FRÁGIL EN EL CESPED, CASI DE CRISTAL DE VAJILLA DE A DIARIO, PERO TOCABA EL BALÓN
Y DIFÍCIL ERA QUITÁRSELO SIN RECURRIR A LAS MALAS ARTES. ERA RARO VERLE ENFADAR, JUGABA PARA DIVERTIRSE, SIN HUMILLAR, MÁS GRANDE QUE MARADONA MÁS GRANDE QUE
O REI PELE, ELLOS MISMOS ENTRE OTROS LO ADMITIERON. SALIÓ DEL FÚTBOL COMO ENTRÓ, UNA MANO POR DELANTE Y LA OTRA POR DETRÁS Y DIBUJANDO UNA PÍCARA SONRISA.

¿POR QUÉ LO SACO AQUÍ?
PORQUE PARA ALGUNOS DE NOSOTROS ES EL AUTÉNTICO CUARTO REY MAGO DE LAS ISLAS ORIENTALES, DICEN QUE DESCUBIERTAS EN SU DÍA POR COLÓN.
VEAN SI NO EL TITULAR DE UNA DE SUS ÚLTIMAS ENTREVISTAS A "EL PAIS" QUE ENCABEZA ESTAS TORPES PALABRAS DE ESTE PREJUBILATA POCO FUTBOLERO, PERO QUE CON ESTE INSÓLITO JUGADOR CON PINTAS A "LO CANTIFLA" DESCUBRIÒ QUE TAMBIÉN SE PUEDE HACER ARTE CAUTIVANDO UN BALÓN EN LOS PIES Y DEJÁNDOLO PASAR ENTRE UNOS PALOS.

lunes 28 de diciembre de 2009

Estrella.....Si Me Sientes.....

Gran descubrimiento. Estaba sentado a las 12.45 am en el salón con el canal 40 latino puesto cuando la voz de esta reina del flamenco-soul me heló la sangre. No sé nada absolutamente de ella pero pronto su disco será mío, su voz me pertenecerá. Por cierto, buena versión de... JO JO JO

jueves 24 de diciembre de 2009

DULCE NAVIDAD


Es mi segunda navidad con hijos. La primera fue extraña. Rodrigo había nacido el 15 y el 24 todavía dolían los puntos y las horas de vigilia. Desde ahora rememoro los años de 15 de diciembre en 15 y no de 1 de enero en 1. Ha sido un buen año a la par que complicado, en el que en realidad todo ha seguido igual, igual de cambiante. El plan que la vida nos tiene destinado ha seguido su paso a paso hasta llegar ¿al final?

Quiero daros mi felicitación navideña y desearos que nada cambie, que todo permanezca, que seáis felices con las cosas que os hacen felices y tristes, sólo, con las películas lacrimógenas. Que la fuerza os acompañe. Y Led Zeppelin.

FELIZ NAVIDAD, DULCE NAVIDAD

domingo 20 de diciembre de 2009

MH, EL SÉPTIMO SAMURAI, RECOMIENDA: "GENTLEMAN JIM"



A petición de Baraka, vuelvo con mis recomendaciones. La verdad es que entre el poco tiempo libre que tengo y el poco calado de aquellas (no tanto por comentarios, sino porque nadie me dice: “Ah, pues la vi y me gustó” o “Me pareció horrorosa”, me da igual con tal que alguien vea alguna que no hubiera visto antes), estaba a punto de darme por vencido. Pero vuelvo a levantarme de la lona, como haría un campeón, como haría Gentleman Jim.

Breve sinopsis: James J. Corbett (Errol Flynn) es un humilde empleado de banca que quiere ascender en la vida. Por casualidad, se ve envuelto en una detención en masa del público de un combate ilegal de boxeo. Sin embargo, su ayuda a personaje relevante de la alta sociedad que también fue detenido, hace que se introduzca en ella a través del club atlético, donde comenzará a boxear y conocerá a una bella mujer…

Que no se asuste el público en general ni el femenino en particular. No estamos en presencia de una autobiografía al uso, o al menos, como las que se hacen ahora. No se trata de un drama más o menos lacrimógeno centrado en las etapas más tortuosas y los escarnios más bochornosos en la vida de una persona. Tampoco es Rocky IV, un derroche de testosterona sin mucho sentido. Esto es el Hollywood clásico, y como tal, la mejor forma de tratar un tema es con una ligera comedia.

Así, nos muestra el ascenso de James J.Corbett, conocido posteriormente como Gentleman Jim, tanto por su elegancia en el boxeo, siendo el primer campeón del mundo según las reglas del Marques de Queensberry, que transformó el boxeo de dos bestias dándose mamporros, al deporte que hoy conocemos (aunque mucho admiren más hoy a los que siguen dando mamporros que a los que boxean realmente), como por su afición a hacer representaciones artísticas (como teatro) alejadas de las exhibiciones musculosas de sus compañeros; y nos inmiscuimos en sus pequeñas aventuras y desventuras, y sus amoríos.

Por supuesto, Errol Flynn está sensacional en su papel. Le viene como anillo al dedo. Ya he comentado en otras ocasiones que el mismo Flynn llevó una vida bastante azarosa, que incluso le hizo ser por un tiempo boxeador. Aquí es, una vez más, el sinvergonzón que toda madre querría como hijo, pero ninguna como yerno. El contrapunto femenino lo pone Alexis Smith. Es curioso, estoy seguro que muchos no le pondréis ni cara, si no es por el cartel de la película que acompaña este comentario, a pesar de haber compartido pantalla con todos los más grandes, el propio Flynn en otras películas, Cary Grant, Humphrey Bogart, Clark Gable… La fama es algo efímero. Y, por último, destacar el papel de uno de los secundarios imperecederos del cine, Ward Bond, casi siempre encasillado en papel de bruto, y que en esta película hace del antiguo campeón John L. Sullivan “en persona” (tendréis que ver la película para comprender el chiste).

En definitiva, uno de mis últimos descubrimiento (pues yo no recordaba haberla visto) y que recomiendo con gran algarada.

Algunos datos técnicos. Título original: Gentleman Jim. Dirección: Raoul Walsh. Producción: Warner Bros.. Guión: Vincent Lawrence & Horace McCoy, basado en la autobiografía de James J. Corbett . Fotografía: Sid Hickox. Música: Heinz Roemheld. Intérpretes: Errol Flynn, Alexis Smith, John Loder, Alan Hale, Jack Carson, Ward Bond, William Frawley, Minor Watson, Madeleine LeBeau, Rhys Williams . Duración: 104 min..


sábado 19 de diciembre de 2009

MI DEBUT ARTICULÍSTICO...


Espero que os guste independientemente de la ideología de cada lector.

miércoles 16 de diciembre de 2009

RECIÉN CASADOS



EL: ¡¡Si!! Por fin. Que dura fue la espera. No podría aguantar ni un minuto más.

Ella: ¿Quieres dejarme?

EL: Nooo. ¿Estas loca? Ni siquiera lo pienses.

ELLA: ¿ me amas?

EL: Por supuesto, una y otra vez

ELLA: ¿Alguna vez me has sido infiel?

EL: Noo! Solo pensarlo me da asco.

ELLA: ¿Me besarías?

EL: En cada oportunidad que tenga

ELLA: ¿Te atreverías a golpearme?

EL: Sabes que no soy ese tipo de hombre

Ella: ¿Puedo confiar en ti?

EL: Si

Ella: Mi amor!

25 AÑOS DESPUÉS....

LEER HACIA ARRIBA!!


lunes 14 de diciembre de 2009

sábado 12 de diciembre de 2009

domingo 6 de diciembre de 2009

EL ÚLTIMO PARTIDO


El último partido había llegado con una rapidez que le hacía pensar en lo difuso del tiempo transcurrido. Ayer era martes y le regalaban un balón de baloncesto que valía 5.000 pesetas. Hoy, lo recordaba. Era un balón de la marca Spalding con colores púrpura y amarillo cicatrizándolo. Lo firmaba Magic Johnson, la estrella de Los Angeles Lakers e ídolo suyo. Llevaba varios días viéndolo en el escaparate de la tienda denominada “Deportes Espada” y había preguntado por su precio. “O el balón o la camiseta de Emilio Butragueño”, dijo su madre. Le costó decidirlo. El comercio estaba de camino al Colegio de la Salle de la Calle San Nicolás, al que debía acudir cada día a las 14.00 horas, al salir de clase, a recoger a su hermano Pablo, varios cursos por debajo de él. Pablo lo idolatraba. Sentía haberlo tratado tan mal en el pasado, pagando con él las propias frustraciones de su juventud. “Deportes Espada” pertenecía a la familia Espada e, inicialmente, se había dedicado a la venta de artículos de Caza y Pesca. Grandes cañas dispuestas en las paredes, que no le habían llamado en absoluto la atención, y relucientes escopetas que encañonaban trofeos de caza aún por regalar, en las estanterías. Su abuelo Pedro tenía muchos trofeos relacionados con la caza, tenía fama y había fundado con otros aficionados la Peña “La Corchuela”. Con el tiempo el viejo Espada había ampliado el negocio al calzado deportivo y otras cosas como los balones de fútbol y baloncesto. El mes de diciembre de 1.987 los Lakers de Los Angeles eran los actuales World Champions, tras haber derrotado a los Boston Celtics. Ramón Trecet presentaba el programa de televisión “Cerca de las estrellas”, cosechando un gran éxito con sus expresiones típicas y particularísimas. Ese año James Worthy estaba espléndido, pero a él le encantaba Earvin “Magic” Johnson. Era un base de 2,04 metros que había revolucionado el juego. Se hablaba de lo bueno que era Michael Jordan pero Magic dirigía el cotarro. Sus asistencias y sus triples desde el medio del campo eran imitados una y otra vez por los chavales en el patio del Colegio de la Salle de la Calle Real, en el que estudiaba 7º de EGB. Nunca había jugado realmente al baloncesto. Siempre pensó que se le daría bien. Así que la decisión era sencilla: la camiseta de Butragueño debería esperar a los Reyes. Si no tenía balón de baloncesto en propiedad no lo dejarían jugar en el patio del Colegio de La Salle, los viernes por la tarde. De esa época recordaba que una vez ganó un partido. Él mismo. El difunto profesor Joaquín Coronilla les daba gimnasia y había organizado un partido para seleccionar un equipo que compitiera en la liga local de baloncesto. En esa época no era tan alto, aún no había dado el “estirón”. Se hizo el sorteo de equipos y salió a jugar a la pista lateral. Nadie anotaba una sola canasta. En un momento dado recibió el balón, seguramente por suerte, en medio de la bombilla del tiro libre. Había visto al center de los Lakers, Kareem Abdul-Jabbar, realizar el sky hook en innumerables ocasiones. Intentó uno. El balón salió disparado con fuerza al tablero de madera de la canasta del patio del colegio, que lindaba con los cuartos de baño, y por un momento pareció que iba a agujerearlo. Un fuerte golpe sonó y el balón cayó muerto dentro del aro. Había anotado un gancho a tabla. Sus compañeros gritaron de alegría, más por solidaridad que por simpatía hacia él. Ese día ganó su primer partido oficial por un marcador de 2 a 1. Metió la canasta ganadora, que fue más que el tiro libre que anotó su amigo David Durán, al que jamás volvió a ver tras salir del colegio. Los malintencionados compañeros lo llamaron “Kareem”, por las grandes gafas de pasta blanca que usaba para contrarrestar esa miopía que hoy ya no le molesta por haberse operado con cirugía láser. Joaquín Coronilla no lo seleccionó para el equipo pero el primer partido de liga, que jugaban contra el C.B. San Fernando, fue a ver a sus compañeros. Fueron aplastados sin piedad. El resultado fue una derrota por más de cincuenta puntos. Estaba sentado en la grada del Pabellón Municipal de Deportes del Parque Almirante Laulhé con otro amigo y al terminar, ambos se acercaron a Coronilla “para ofrecerse”. Los despidió con desprecio. Eran peores que los que estaban allí. Veía los partidos de las finales de ese año, temporada 87/88, que se repetían en la segunda cadena de televisión a las 16.00 horas. Duraban mucho. Los Lakers jugaban la final contra los Detroit Pistons de Thomas, Dumars, Rodman y Laimbier. Entre los púrpura y oro destacaban Worthy, Green, Cooper, Jabbar y Byron Scott. Y Magic Johnson. Era el mejor y aún era joven. En esa época no sabía que “Mr. Gomina”, Pat Riley, entrenador angelino, había prometido repetir el título ganado el año anterior. Iba por las tardes, los fines de semana, al campo de baloncesto de Villarubí. Allí ensayaba los pasos de baile de Worthy, el pase sin mirar de Magic y los golpes de los “bad boys”. Era malo pero no fácil de ganar. Los chavales que jugaban contra él se reían y él no se rendía jamás. El aro era durísimo pero él pensaba que “si entran limpias aquí, entran en cualquier lado”. En esa época no tenía la confianza en su tiro exterior de ahora, a punto de jugar su último partido. Aún no había nacido el Baraka ni había jugado en la Primera Andaluza. Todavía no le había dicho Alfonso Quirós, el entrenador del C.B. San Fernando, que si midiera 2 metros en vez de 1,85 jugaría en liga EBA como mínimo. Ni que era el jugador que había entrenado que más rápido aprendía cuanto se le enseñaba. “Claro que tenías más que aprender que los demás, por tu falta de base técnica”, apostilló el de Andújar. Aún no había metido canastas de medio campo, ni había jugado con una férula de escayola en un dedo, ni se había peleado contra cinco jugadores del equipo contrario a la vez. Todavía no habían ido sus padres a verle jugar una única vez. Magic Johnson no tenía el virus del sida. El último partido de Magic antes de su primera retirada había sido contra el Joventut de Badalona, que casi había ganado a los Lakers de un Magic más entrado en carnes pero aún rápido y vertical como pocos jamás. No entendía entonces porque a Rafa Jofresa el comentarista, Pedro Barthe, lo llamaba “Yufressa”. En esa época desconocía los nacionalismos, sólo admiraba a Magic. Y a Fernando Martín. Y a Petrovic. Lloró cuando murió el primero. Era el Gasol de los 80. El primer jugador español en ir a jugar a la NBA, a los Portland Trail Blazers. Jugó poco y se volvió. Como había estado en EEUU en una liga “profesional” Martín no podía ya vestirse con la elástica nacional, al menos no hasta el Europeo del 93, en que ganaron medalla. Petrovic era otra cosa. Había sido un traidor abandonando el equipo tras meter 63 puntos al Snaidero de Caserta del brasileño Oscar Schmidt-Becerra en la final de la Recopa de Europa. Era el Jordan de Europa. Había conseguido el autógrafo de Fernando Martín –que aún guardaba con cariño- en un trofeo internacional de baloncesto disputado en Puerto Real al que le invitó su tío Josemari. Su padre fue solo un día porque decía y dice que “el baloncesto le pone nervioso. Un minuto dura veinte”. Jugaban Real Madrid y Tracer Phillips de Milán. A los cinco minutos Fernando Romay y Dino Meneghin se enzarzaron en una pelea que motivó la expulsión de ambos. Ese día cree que pitaba Juanjo Neyro, el mismo árbitro bigotudo que robó el título a Petrovic. Al año siguiente jugaban España, Checoslovaquia, otra selección y la Universidad de Duke, en la que jugaban Alaa Adelnaby, que tuvo una discreta carrera NBA, y Danny Ferry, la estrella del equipo, que, al año siguiente, se negó a ir a los Bucks de Milwakee, causando un cisma en el baloncesto USA. El que realmente le gustó fue un base rubio que no fallaba ni un solo triple. Ese día Jose Luis “Jou” Llorente le llamó la atención cuando quiso apropiarse de un banderín que el equipo contrario había entregado a los jugadores españoles y que alguno había dejado abandonado encima de una silla del banquillo. Se murió de vergüenza, aunque no tanta como cuando un niño le pidió un autógrafo a Villacampa llamándolo “Epi”. Si no sabían de baloncesto mejor no acudan al partido. También recordaba haberse puesto al lado de Romay, que medía 2,13 metros, y era entonces el “techo” de la selección. Le llegaba a las axilas. Luego supo que había jugado en el C.B. San Fernando, en tiempos de cumplir el Servicio Militar. Nunca había visto jugar a Magic Johnson en directo, aunque sí lo había visto –y grabado- jugando medio tiempo con el Real Madrid, ya retirado. Esos muchos recuerdos y otros más le venían a la cabeza. El árbitro estaba ya en el centro de la pista saludando a los demás jugadores. Se quitó la camiseta disponiéndose a acudir al salto inicial. Era su último partido. Se iban a enterar.

BUSCA EL FAIL


Sé que es muy dificil encontrarlo pero creo que si os esforzáis encontraréis el "fail"


miércoles 2 de diciembre de 2009

GRASIA DE CAI

Remitido por mi querida amiga Ana MS, a la que deseo un feliz (tercer) embarazo.