ABOGADOS DEL DIABLO QUE HAN PASADO POR AQUÍ

lunes, 12 de mayo de 2014

PRESENTACIÓN DE BULERÍAS NAZIS EN LA FNAC DE SEVILLA

El próximo viernes 16 de mayo, a las 19.00 horas, se presentará mi libro Bulerías Nazis en la FNAC de Sevilla, uno de esos sitios mágicos donde la cultura sube por plantas. Para mí es una gran ilusión poder acudir a la capital andaluza, y quiero agradecer públicamente a FNAC Sevilla la amabilidad que han tenido conmigo al invitarme a firmar con ellos en su casa. Además, me han comunicado que el libro está a la venta en Sevilla desde el pasado viernes, con lo que espero que se venda igual de bien que lo está haciendo en la provincia de Cádiz. Me ayudará como maestro de ceremonias (lo que en EEUU se llama M.C.) Eduardo Cruz Acillona, un escritor y crítico literario experto en microrrelatos, con una agudeza y acidez digna de encomio. Lo vamos a pasar bien, así que allí os esperamos, si queréis aparecer.

Para el que no sepa muy bien de qué va el libro, os cuelgo un par de entradas. La entrevista que me hizo Pilar Vera para Diario de Cádiz y un resumen de una mesa redonda que se hizo en el Café Teatro Pay Pay, realizado por una aplicada estudiante de filología.

1) DIARIO DE CÁDIZ

Enrique montiel. Abogado y escritor

"Mi principal propósito es pillar desprevenido al lector"

El autor presenta esta tarde en la sede de la APC 'Bulerías nazis', un conjunto de relatos "heterodoxo" que pretende "importunar"
Pilar Vera cádiz | Actualizado 03.04.2014 - 07:31
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El escritor Enrique Montiel, en el café librería La Clandestina.
Asegura que su principal propósito -en su primer libro de relatos, y puede que tal vez en la vida- es pillar desprevenido. Salir por donde no se espera, provocar. Jugar a ser, en definitiva, el "abogado del diablo", perspectiva que tan a menudo cultiva Enrique Montiel. 

De hecho, Bulerías nazis -la recopilación de cuentos que acaba de publicar con Ediciones Mayi- toma el título del relato que abre la colección en gran parte porque este ejemplifica, en su sola historia, el espíritu del libro, jugando constantemente con el elemento de la incredulidad: ¿qué es verdad, qué no lo es?

"El mismo nombre, Bulerías nazis -explica Enrique Montiel- es la suma de dos conceptos disimilares, da una idea de contraculturalidad. La historia une varias anécdotas en torno a la Venta de Vargas, no siempre coincidentes en el tiempo, y hago un todo con ellas. Por ejemplo, la calidad de 'punto de auxilio en carretera' del lugar, o el ajusticiamiento del alcalde republicano de San Fernando. Y, por supuesto, el episodio de los oficiales nazis y el posterior hundimiento de U-Boot en aguas del Algarve. Hilo una cosa con otra, pero todo es real".

Esa llamada a lo imprevisto sucede ya desde la misma portada de la edición, sugerida por Montiel: en ella, se ve una mano de mujer sosteniendo un cigarrillo, en el mismo gesto y con idéntica luna a la que lucía Camarón en la icónica foto de García Alix. Sólo que, junto al cuarto creciente, hay una cruz gamada. Y las uñas están pintadas de rojo. Camarón meets Lily Marlene. ¿Por que no?

No tiene nada que ver, sin embargo, ese primer relato, con cualquiera de los que siguen, ya que el conjunto de historias que encierra Bulerías nazis saltan desde el humor (Apocadizsis) a el género Z (Los Manolo Blahnik), al tono de realismo fantástico (Milagrosa Mañana) o la nota nostálgica e intimista de ciertos narradores estadounidenses (El vacío de los gatos). Unos relatos salpicados de vivencias, propias o ajenas: "Incluso en las coincidencias más surrealistas -dice Montiel-. De hecho, los detalles más surrealistas, como la historia de La galleta María, son los que han sucedido en la vida real".

"He querido firmar un libro de relatos heterodoxo, sin miedo a clichés y a tabúes. Y, sobre todo, auténtico: no hay impostura. Yo mismo soy inconoclasta en mis gustos del día a día, así que no se me caen los anillos en introducir subgéneros, como el cuento de los Manolo Blahnik, si son cosas con las que disfruto. Aunque sí intento darles una pátina de seriedad -explica el autor-. Hasta los relatos más frikis o más surrealistas salen del corazón, y se habla de sentimientos, de miedos escondidos que están ahí".

Precisamente esa es la clave, lo emocional, en la que está escrito todo el libro: "Creo que en la mayor parte de ellos, lo que hago es hablar de la capacidad de superación -indica-. Recordar que de algo malo, siempre puede salir algo bueno y, de algo negativo, la oportunidad de desarrollarnos".

Tal vez sea consecuencia, o no, de la profesión de Montiel: ese estar obligado a ser observador constante o el andar calibrando continuamente, pero es inevitable pensar que las tablas del Derecho le hayan dado la cintura para aprender, desde muy pronto, de la gran cantidad de grises que llega a presentar la realidad, ese denso y desvaído puré de guisantes. Y de lo tibias que son algunas victorias, y de lo injusto o redentor de aparentes derrotas. Menos mal que hay leyes, menos mal que hay códigos. Para hundirse en la escala de matiz, está la escritura.

"Recuerdo una vez, en una conferencia de temas legales, que nos dijeron que la mayor parte de las víctimas de atropellos son niños -comenta Montiel-. Al parecer, es por una de esas cuestiones de género: los hombres tenemos vista centrada, fija; las mujeres, vista panorámica. Si hay una jueza en la sala, nos dijeron, estad atentos porque ella se estará fijando en todo, en cada detalle. Y yo diría que, en ese aspecto, en el de fijarse en todo y controlarlo todo, soy muy mujer. Y eso me ayuda a averiguar los detalles de las cosas, y explotarlos".

Aunque apunta que se encuentra macerando una novela, Enrique Montiel subraya, que era esto "justo" lo que le apetecía hacer y publicar, que Bulerías nazis es una colección en la que se ha "reafirmado".

"Yo creo que el relato o el cuento son géneros por sí mismos, en los que muchos naugrafan, al igual que hay cuentistas estupendos que después se desinflan a pasar a la novela -indica el escritor, en torno a la vindicación del género que realiza Rafa Marín en el prólogo del volumen-. El cuento, por definirlo de esa forma que no le gustaba a Quiñones, tiene entidad per se, no es un espacio para el ensayo y error encaminado a una posterior novela; tampoco es algo que se haga por falta de tiempo o capacidad para acometer otra cosa. El cuento tiene un proceso creativo y un desarrollo diferente al de la novela".


Leer más:  "Mi principal propósito es pillar desprevenido al lector"  http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/1743264/mi/principal/proposito/es/pillar/desprevenido/lector.html#sSf3IlWmO6Oh23Pw

2) FILOLOGISMOS

Mesa redonda en el Pay-Pay con Enrique Montiel

Escenario del Café Teatro Pay-Pay
Una vez más nos damos un paseo por el Pay-Pay, esta vez para asistir a una mesa redonda de "todos a por Enrique Montiel" en la que todos los asistentes resuelven las inquietudes despertadas por los veintidós relatos de los que se compone el libro Bulerías Nazis. Ayer, 7 de mayo, cuando tuvo lugar el acto, me dio por ser aplicada, así que aquí os traigo un resumen de preguntas y respuestas. Evidentemente, teniendo en cuenta que estos son unos charlatanes de campeonato y que la velocidad de mi manuscrito deja mucho que desear, lo que voy a dejar a continuación no es una copia exacta de lo que se dijo allí, pero la idea está. No me pidáis más. Y si os sabe a poco, haber ido. (Pido perdón de antemano por si malinterpreté alguna pregunta/respuesta a lo largo de la noche. Señor Montiel, no me lo tenga usted en cuenta)
¿Por qué son los veintidós relatos tan distintos entre sí? ¿Por qué esa heterogeneidad?
     Hay relatos para todos los gustos. Cada autor tiene su estilo. En mi caso, tanto el estilo como el orden, siendo distintos en cada uno de los relatos, tiene su porqué. Yo odio lo políticamente correcto y creo que en el libro eso se nota. Es un reflejo del tipo de literatura que a mí me gusta o que me gustaría leer.

¿Qué tienes tú con los gatos? ¿Por qué aparece prácticamente uno en cada relato?
     El gato es un animal esquivo, misterioso, inteligente e independiente. He tenido cuatro gatos y cada uno era de distinta calaña. Siempre ha sido el animal doméstico que más me gusta.

¿Eres tú Juan Gris, que esconde sus relatos en una carpeta vieja?
     No soy Juan Gris, ante todo, porque él era un cobarde. Desde pequeño he escrito poemas, le regalé uno a mi madre a los cinco años, me he presentado a concursos y he ganado, nunca me he escondido. Sí que hay relatos no publicados, pero no por cobardía, sino porque no se ha dado la ocasión.

¿Por qué zombis?
     Uno ha crecido con cómics. Ya leía The Walking Dead antes del boom de la serie y me ha atraído siempre esa temática.

¿Es "El arte del inútil" un artículo de opinión?
     Se puede entender como un artículo de opinión en el sentido de que intenta llamar a la conciencia. A lo mejor me ha podido el subconsciente articulista, aunque no era la intención.

¿Por qué ese ataque a los políticos?
     Los periodistas, además de poner al día de las noticias, también deben poner las pilas. A mí me encanta meterles caña y encontrarme un correo de algún político quejándose y pienso: ¿tanto le importa a este lo que pueda yo opinar?

¿Esperamos una novela sacada de alguno de los relatos? Hay alguno en el que se dejan muchas cosas en el aire, ¿por qué?
     En principio, los relatos, relatos son. Si pudiera sacar de ahí para una novela, entonces es que no es un relato, sino otra cosa. En cuanto a los detalles en el aire, está así a intención. Si hay preguntas sin responder es porque yo he jugado un poco a eso.

¿Por qué una historia que da para tanto, como es la de "Bulerías Nazis", no se había tocado antes en la narrativa?
     Yo creo que es porque realmente no la conoce mucha gente, porque yo lo vi claro.

¿Cuál es tu rutina de trabajo?
     Por mi profesión, abogado, he desarrollado la habilidad de decir "para tal día a tal hora debo tener esto hecho" y cumplirlo. Son muchas horas reflexionadas antes de cada relato, semanas incluso, sin escribir una sola palabra, pero cuando me pongo, te puedo asegurar que en una o dos horas está hecho.

Yo daba por hecha la provocación, lo que no me podía imaginar era la capacidad de mirada que hay en muchos relatos. ¿Es dado por tu profesión?
     Yo de chico lo que quería ser era escritor, no abogado. Por suerte o por desgracia, tengo un gran sentido de la empatía. En el trabajo se ven auténticas barbaridades y uno llega destrozado a casa. Esas sensaciones son las que canalizo en la escritura, igual que cualquier otro las podría canalizar dando un par de gritos o golpes.

¿Cómo llegas a decidir el ritmo y a llevar ese hilo heterogéneo entre todos los relatos?
     El orden de los relatos está totalmente estudiado. El primero tenía que ser "Bulerías Nazis", en eso estábamos de acuerdo Ana Mayi y yo. A partir de ahí, los relatos van intercalando estilos y longitud para resaltar precisamente esa heterogeneidad. Así se evita que el lector se aburre. Todo lo contrario: el lector siente despierta esa curiosidad de "con qué me va a sorprender este ahora".

¿Cuáles son tus influencias en el mundo del relato?
     García Márquez, por supuesto. Y Borges (he intentado en algunos algo similar).

¿A qué quieres llegar con esos veintidós relatos?
     Algún periodista me ha dicho que yo busco mover las almas. Jesús Maeso me dijo que al terminar el libro descubres ese hilo entre cada relato y todo cobra sentido. Quizás esa era mi intención. Yo he escrito lo que a mí me gustaría leer. No es 50 sombras de Grey, que es un libro plano y ni se me pasa por la cabeza leer.

Si dices que vas a matar a Christian Grey, sé valiente y hazlo. Y, sobre todo, antes de hablar de él, léetelo.
     Yo he leído "50 Sombras" por bluetooth. Me explico: si dos duermen en el mismo colchón, los dos comparten la misma condición. Yo me erijo vengador de todos los esposos. Por no buscarme problemas con los copyrights y porque no me lo he leído y cualquier friki de Grey se me puede echar al cuello, preferí engañar a lectores que, como tú, esperaban que matara realmente a Christian Grey, y crear así una pequeña broma privada.

¿Qué nos puedes decir de los personajes?
     No son autobiográficos, y solo en algunos casos tengo algún referente, pero más en lo físico que en lo psíquico. Lo que sí he intentado es que sean personajes profundos, muy humanos.

En tu libro, como hizo Borges, encuentras la forma de crear un libro de relatos que tenga coherencia.
     Borges te encandila durante varias páginas y al final te da magia. Yo he intentado hacer eso, y algo habré conseguido.

Ahora te presentamos como un abogado que escribe, ¿crees que algún día serás conocido como un escritor que ejerce la abogacía?
     ¡Dios te oiga! Eso, sé bien, sería muy complicado, aunque ojalá. Pero seguro que, si se diera el caso, pensaría "joder, la toga ahí, cogiendo polvo..." Uno nunca está contento con lo que hace.

*     *     *     *     *

A partir de aquí se dio por concluida la mesa redonda y fuimos a lo importante: a las copas de después. 

Seguro que aún estáis a tiempo de dar con Enrique Montiel, porque tiene pinta de que este hombre va a dar mucha guerra. Si no fuera posible, aún podéis disfrutar cada miércoles con su artículo en La Voz Digital, además de, por supuesto, la lectura de esos veintidós relatos que conforman Bulerías Nazis.

De izquierda a derecha: Daniel Heredia, Pilar Vera, Enrique Montiel, Benito Olmo y Javier Fornell

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