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JUEVES 18 - BULERÍAS NAZIS EN LA FUNDACIÓN CABALLERO BONALD

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Todo ocurrió en la presentación en Cádiz de la novela "Una aventura pop" de Alex Medina. Cuando acabó la misma, la gente de Quórum nos ofreció unos refrescos y algo de picar con la amabilidad que les caracteriza. Óscar Lobato, veterano periodista y novelista, había hecho de maestro de ceremonias de Alex con una presentación ágil y jovial, un punto peligrosa. Comenzamos a hablar de la última obra de Lobato, esa historia de piratas gaditanos de los setenta titulada "La fuerza y el viento", poseedora de uno de esos personajes que perfectamente pueden y deben ser llevados al cine: Uriel Gamboa. Óscar Lobato acostumbra a llamarme con el sobrenombre de "El Almirante Montiel de Arnáiz" y cuando empezamos hablar me dijo: "Almirante, ¿cuándo me vas a dejar que te presente las Bulerías Nazis en algún sitio?". No había un lugar mejor que la jerezana Fundación Caballero Bonald, creada en honor de ese viejo amigo íntimo de mi padre que es Pepe Caballe...

GREGUERÍAS POLÍTICAS

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1) No queremos el cambio de la ley electoral salvo que nos beneficie, claro está. 2) Si un militante es procesado, debe dimitir de su cargo, dependiendo de quien sea, claro. 3) Trabajo por la mejora de mi pueblo pero cobro de la autonomía, claro está. 4) Un político, un sueldo, veinte puestos, cuarenta dietas y ochenta viáticos. 5) Si quieres que atienda tu problema, denúncialo en la prensa. Si es en TV mejor. Captarás mi atención. 6) La red de cuñados se extiende por toda España. 7) La concejalía de Urbanismo es Camelot. 8) ¿Un concejal liberado es enlace sindical? 9) Es falso que a los políticos nos inviten siempre a comer. 10) Os mentimos porque os gusta. Es una manera de captar vuestro voto. 11) La policía no reparte cocaína a algunos políticos para que digan gilipolleces. Sale de ellos. 12) Y para terminar mi célebre máxima; In dubio Aporreo. Hala, a trabajar, ciudadano.

MICRORRELATO - EL CÓDIGO ROJO

​ El  abogado   confiaba en  encauzar el interrogatorio. Comprimía   con   la  mano derecha  su  estilográfica de la suerte,  una Cross  en la que un potrillo  de h ilos dorados relinchaba sobre  un fondo carmesí. La juez,  una  belleza altiva  que  solía intimidar a los letrados más jóvenes,  fue su novia hasta que él la dejó en el altar. Parecía estar disfrutándolo. L e preguntó con ironía si iba a formular alguna  otra  pregunta, pues se hacía tarde y debía recoger a su hijo de la guardería. ¿ Sería  suyo? , dudó   e l letrado . Observó  a la juez,  ayer  pragmática  y   hoy  espinosa   como un cactus, que le  exigía   acabar. La miró   pero  vio a su antigua co mpañera de banca en la facultad;   a  la persona que le  enseñó  el amor. La  roja  estilográfica le  otorgó la inspiración y , ...

Asesinato playero

Un poco de viento de poniente transportaba el aroma de las algas sobre volando las subas blancas de fina arena. El espectáculo del fulgor espumoso de las olas de la bajamar, una bajamar aún calurosa, hipnotizaba a Lucrecia Girón, que se ubicaba en la orilla hasta que las olas empezaban a romper el agua en dos y le mojaban el pareo. Lucrecia disfrutaba sus quince días de vacaciones como quien se siente acreedora del derecho a desconectar por el deber cumplido. Lejos quedaban los últimos encargos de Corazón Negro, las persecuciones por las calles de Berlín, el tiro de entrada y salida que la atravesó su hombro a pocos centímetros del hueso, que casi la finiquita en Firenze por desangramiento, el blanco fácil en Lyon. Lucrecia Girón había nacido en Uruguay pero era de cualquier lado donde hubiera un buen negrazo con reloj de oro. Había cambiado de domicilio más veces de las que podía recordar aunque realmente no los consideraba domicilios, sino prácticamente pisos francos. Picaderos de te...

Fragmento de Parábola de Cervantes y de Quijote

Harto de su tierra de España, un viejo soldado del rey buscó solaz en las vastas geografías de Ariosto, en aquel valle de la luna donde está el tiempo que malgastan los sueños y en el ídolo de oro de Mahoma que robó Montalbán. En mansa burla de sí mismo, ideó un hombre crédulo que, perturbado por la lectura de maravillas, dio en buscar proezas y encantamientos en lugares prosaicos que se llamaban El Toboso o Montiel. Vencido por la realidad, por España, don Quijote murió en su aldea natal hacia 1614. Poco tiempo lo sobrevivió Miguel de Cervantes. Para los dos, para el soñador y el soñado, toda esa trama fue la oposición de dos mundos: el mundo irreal de los libros de caballerías, el mundo cotidiano y común del siglo XVII. No sospecharon que los años acabarían por limar la discordia, no sospecharon que la Mancha y Montiel y la magra figura del caballero serían, para el porvenir, no menos poéticas que las etapas de Simbad o que las vastas geografías de Ariosto. Porque en el ...

EL COMIENZO DE LA NOVELA PERDIDA

Ordenando una estantería llena de miles de libros ha aparecido la novela perdida, la que guardé en un cajón invisible, la que algún día desaparecerá del todo. Copio el inicio, sorprendido de verme en el pasado, como un Charles Xavier borracho y con barba. Espero que os guste. VIENTO PRIMERO Los vientos eran rojos, violentos, amantísimos, ensimismados en sangre, manchados de tinta, reflejados en celestes cisnes voladoras que diluviaban en verano, qué extraño, no debiera, cóleras que llueven, nubes violáceas y unos pocos asistiendo a la armonía de los vientos y las lluvias y las aguas como restos que quedan en los hornos de carbón después de apagados. No siempre estuvo así de asesino el cielo, con el viento como compadre de desmanes, sino que empezó como principia siempre el manto del señor, plegándose por el movimiento de los sollozos escalofriantes del poniente.  - Qué rojo está el cielo hoy, ¿no cariño? - Eso es que mañana nos mojamos, de eso no dabe duda. - Qu...

Montielitos

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Verlos crecer, floreciendo a ultravelocidad ante mis ojos, cansados pero míos. Verlos y mirar al lado, el país que quieren romper algunos, la sanidad cada día más lejana, el trabajo más y más esquivo. Los veo y pienso: su padre es el único que podrá ayudarlos dentro de tres lustros. Tristeza...